lunes, 8 de junio de 2020
No es el Fin del Mundo
lunes, 13 de enero de 2020
Cómo (No) Atraer Inversiones de China
lunes, 9 de julio de 2018
Estados Unidos-Guatemala: las prioridades
lunes, 12 de marzo de 2018
El Cometa Haley
viernes, 6 de marzo de 2015
Sin Productividad, No Hay Prosperidad
viernes, 28 de noviembre de 2014
Nadie le Cree a Nadie
viernes, 21 de diciembre de 2012
Desafíos Tras Cada Tragedia
domingo, 18 de marzo de 2012
Energía Social Desperdiciada
Las protestas en las calles y la toma de carreteras se han convertido en el primer recurso (en vez de ser el último, como en sociedades más evolucionadas) para expresar la oposición de diversos sectores y organizaciones sociales a determinadas medidas o actividades: en los últimos años ha habido un tsunami de protestas y disturbios contra políticas de gobierno y contra operaciones de inversión privada (minas, hidroeléctricas, fábricas, plantaciones, etcétera). El “poder de la calle” es, por una parte, resultado de la falta de representatividad y eficiencia de nuestro sistema de partidos políticos y, por otra, consecuencia de la tremenda debilidad del estado guatemalteco y sus instituciones, así como de una ausencia de sentido de nación que sea capaz de crear una visión de futuro compartido.
viernes, 19 de agosto de 2011
La "Cooperación" Económica Externa
COMENTARIOS DE LOS LECTORES
sábado, 16 de octubre de 2010
La Tentación de Mendigar
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
LA TENTACIÓN DE MENDIGAREn la tradición de los “grupos consultivos”, tan socorridos en la década pasada, el Ejecutivo ha organizado la “Conferencia internacional de cooperantes para la reconstrucción con transformación de Guatemala”, con el objeto de obtener recursos financieros para subsanar los daños y pérdidas ocasionadas por los desastres que el inusual invierno ha dejado en el país (que, según los números del gobierno, ascienden a Q15 millardos).
Tras la bienintencionada iniciativa subyace, sin embargo, el riesgo de presentarnos como un país abatido e incapacitado de generar sus propias soluciones, que necesita de generosas donaciones de los países ricos para poder salir de su desesperada situación. Un país como Guatemala que no es, ni por asomo, de los más pobres del mundo (aunque a veces demos la impresión de serlo) requiere que la cooperación internacional se maneje con cuidado para no caer en la tentación de mendigar que, a la postre, puede ser realmente contraproducente para el desarrollo sostenido del país.
La autoridades deben evitar inflar las cifras de los recursos que realmente se requieren para reparar los daños. Cualquier catástrofe natural genera tres tipos de costos. El primero se refiere a los gastos de emergencia (alimentos, medicinas y habilitación de rutas) que, sin duda, requieren de toda la ayuda, en efectivo o en especie, gubernamental o privada, que la comunidad internacional otorgue. Como estos gastos sólo existen en el muy corto plazo posterior a la tragedia, no deben incluirse en ningún “grupo consultivo” posterior.
El segundo tipo de costos se refiere al daño que el desastre ocasiona sobre los activos (stocks), los cuales ocurren durante o inmediatamente luego del desastre y que se reflejan en un impacto sobre la infraestructura, los bienes de capital y los inventarios. Este tipo de daños incluye pérdidas privadas que, por muy lamentables que sean, no deben ser financiadas con recursos públicos ni, por ende, incluirse en los costos gubernamentales de la reconstrucción.
El tercer tipo de costos son las pérdidas en la capacidad productiva (flujos futuros de producción) que se dan después del fenómeno, durante un período extenso y que se reflejan en una menor generación de ingresos; aunque pueden cuantificarse como parte de los daños del desastre, no se justifica su inclusión dentro de los recursos para la reconstrucción pues estos se enfocan, más bien, a restituir los activos destruidos, no a suplir la reducción de la producción originada en tal destrucción.
Una vez los costos de la reconstrucción están bien cuantificados, debe hacerse la profunda reflexión respecto a si financiar la misma con donaciones y “créditos blandos” (los cuales suelen traer condiciones aparejadas), o pagarlos con recursos domésticos. Por supuesto que esto trae a la mesa el escabroso tema de los impuestos que los guatemaltecos nos esforzamos por evadir y posponer, pero que una situación como la actual vuelve a evidenciar como crucial para el desarrollo futuro del país.
Debemos tener claro que los países que tienen éxito son los que construyen instituciones fuertes. Y, lo queramos o no, se necesita del pegamento de los impuestos para crear buenas instituciones, pues a fin de cuentas son los impuestos los que crean un vínculo sólido entre el gobierno y los gobernados: una población que paga impuestos está más interesada en pedirle al gobierno que rinda cuentas, que no robe, y que gaste con eficiencia. Y si los impuestos (no la caridad internacional) constituyen la fuente de ingresos del gobierno, éste estará interesado en favorecer la empresa y la inversión privadas. La ayuda externa, por muy generosa que sea, puede minar este vínculo gobierno-ciudadanos y, por ende, retardar el desarrollo institucional.
| julio ambrosio 12-10-2010 09:32:33 horas | ||
Da vergüenza que otros nos saquen de problemas. Guatemala tiene los recursos para solucionar sus propios problemas. La ayuda de esos países lo único que genera es injerencia en asuntos internos del país. Como resultado de esas ayudas hoy el país está sumergido en violencia, narcotráfico y corrupción.
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sábado, 28 de agosto de 2010
OBSTÁCULOS AL DESARROLLO RURAL
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
OBSTÁCULOS AL DESARROLLO RURAL
El área rural de Guatemala concentra a la mayoría de la población trabajadora del país. El último censo de población estableció que el 42% de la población económicamente activa se ubica en actividades primarias (fundamentalmente del sector agropecuario). Sin embargo, según las cuentas nacionales, esas mismas actividades generan únicamente el 14% del Producto Interno Bruto.
Existe, pues, una gran diferencia entre la cantidad de personas que trabajan en actividades agropecuarias y el ingreso que ellas perciben lo cual, evidentemente, se traduce en los altos índices de pobreza que se registran en el área rural. Otra forma de leer estas cifras es que una gran cantidad de personas empleadas en el área rural genera muy poca producción. De manera que la baja productividad de los factores de producción y la alta incidencia de la pobreza son las dos caras de la misma moneda del desarrollo rural.
Más allá de las múltiples opiniones subjetivas que existen sobre la materia, se dispone de varios estudios científicos, rigurosamente elaborados (como por ejemplo, uno realizado por el Instituto de Ambiente y Recursos Naturales de la Universidad Rafael Landívar en 2006), que identifican los principales cuellos de botella que deben superarse para corregir el círculo vicioso de improductividad y pobreza en el área rural.
Dichos cuellos de botella tienen que ver, por un lado, con la ausencia de un conjunto de políticas de largo plazo enfocadas a aumentar la productividad, a generar excedentes en las economías campesinas y a propiciar la participación de la población en las decisiones económicas y en la vida política y social del país. Por el otro, se relacionan con que no existe una institucionalidad coordinada y bien fiscalizada a cargo de tales políticas.
De las múltiples iniciativas de ley que se han estado impulsando para promover el desarrollo rural del país, muy pocas se basan en los diagnósticos científicos disponibles y, por lo tanto, no acometen con propiedad la tarea de facilitar políticas públicas pertinentes y de fortalecer la institucionalidad del estado. La más reciente de ellas, elaborada conjuntamente por el Ejecutivo y algunas organizaciones campesinas y que se tradujo en la iniciativa 4084 (Ley del Sistema Nacional de Desarrollo Rural Integral), también fracasa en el intento.
Tal iniciativa, pecando de poco realista y demasiado detallista, plantea políticas de forma incierta o contradictoria respecto de los aspectos que, según los estudios técnicos, deberían privilegiarse (la productividad, la excedentariedad y la participación). No sólo omite priorizar políticas clave (como la de Mipymes o las de enfoque territorial –que toman en cuenta la vocación de los territorios-), sino que plantea obligaciones deliberadamente ambiguas respecto de temas tan polémicos como la reforma del régimen de tenencia de la tierra, la definición de tierras comunales o la revisión de los tratados de libre comercio vigentes.
Además, la referida iniciativa debilita la institucionalidad del estado pues, por una parte, despoja a los Consejos de Desarrollo de su función de mecanismo formulación participativa de las políticas y, por otra, también dispone la creación de un nuevo ministerio con duplicidad de funciones y sin presupuesto, además de minar al Sistema de Seguridad Alimentaria y Nutricional al plantear nuevo sistema paralelo al mismo.
| GIL ZU 24-08-2010 10:12:47 horas | ||
En 1954 los invasores crearon EL INSTITUTO DE TRANSFORMACION AGRARIA pero lo unico que transformó fue la economia de terratenientes y seguidores de Castillo Armas. Este Domingo el escritor Jaime Barrios Carrillo denuncia que cada taza de cafe en USA que les exportamos la venden a $ 3.oo, pero a los Productores solo les dan 0.15 y los productores le pagan a los Jornaleros TRES CENTAVOS POR CADA TAZA DE CAFE.HAY QUE CAMBIAR EL ESTADO.
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sábado, 24 de abril de 2010
Lo Difícil Era lo Más Fácil
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
LO DIFÍCIL ERA LO MÁS FÁCILsábado, 1 de agosto de 2009
COMERCIO VERSIS CARIDAD
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
COMERCIO VERSUS CARIDAD
Hace algunas semanas me referí a los riesgos que la crisis mundial entrañaba para los flujos de cooperación internacional y a la consecuente necesidad de re-orientar tales flujos hacia fines más productivos. Un amigo lector me comentó que la magnitud de la crisis demandaba re-orientar los esfuerzos hacia el fomento del comercio internacional, antes que hacia la caridad internacional. Y no deja de tener razón.
Para muchos ciudadanos del Primer Mundo resulta inadmisible que en países como Guatemala, por ejemplo, una de cada tres mujeres no sepa leer, que la mitad de los hogares rurales no tenga cobertura de agua y saneamiento, y que 30 de cada mil bebés nacidos vivos muera antes de su primer cumpleaños, lo cual evidencia una inmensa brecha en la calidad de vida entre nuestros países y los de ellos, realidad que los induce a buscar una solución urgente. Algunos de estos bienintencionados ciudadanos primermundistas culpan a la globalización por tan aberrante inequidad, sin reflexionar quizá en que, si toda la industria y el comercio mundiales se detuvieran mañana, ello difícilmente ayudaría a los países pobres. La experiencia alrededor del mundo es contundente en cuanto a que la mejor herramienta, necesaria pero no suficiente, para reducir la pobreza es el crecimiento económico. Más seres humanos han salido de la pobreza a través del crecimiento de los últimos setenta años que en los anteriores setecientos. Evidentemente, más personas habrían podido salir de la pobreza de no ser por la falta de instituciones adecuadas y por la mala gestión económica y política en el Tercer Mundo.
Una de las maneras más efectivas para fomentar el desarrollo es la de abrir mercados a los productores pobres para que vendan sus productos. De manera que los consumidores de los países ricos, en vez de sentirse culpables por comprar productos importados (sentimiento que está siendo perversamente impulsado como falsa salida a esta crisis), deberían cobrar conciencia de que su consumo de tales productos genera empleos en los países en vías de desarrollo. Por supuesto que los consumidores deben tener la responsabilidad de asegurarse de que los productos que compran no se hayan generado mediante la explotación indebida de los trabajadores ni del ambiente, pero también deben saber que las exportaciones permiten a los países pobres generar ingresos que, a su vez, crean demanda de bienes nacionales e importados y, con ello, crecimiento económico. A más comercio internacional, aunque sea mediante tratados bilaterales de libre comercio, habrá más empleos; y un empleo, aunque sea relativamente mal remunerado en comparación con lo que gana un trabajador en, digamos, Bélgica, es la mejor salida para que un obrero tercermundista tenga el chance de construir una vida mejor.
La ayuda económica proveniente de gobiernos y ONGs del Primer Mundo, en cambio, no ha probado ser tan efectiva como el comercio para reducir la pobreza en el mundo. Y no es que la cooperación internacional sea mala per se; es que ha estado mal enfocada al asistencialismo, en vez de orientarse a pocos pero efectivos destinos como la educación (en especial de las niñas) y el desarrollo de la micro y pequeña empresa. Y como complemento –no sustituto- de la mejor forma de ayuda al desarrollo: el comercio internacional.
Opinión del lector Pepe Recinos - Guatemala-wi ¿Comercio para mejor desarrollo?. Es una de las quimeras de siempre, que nos quita esperanzas, cuando vemos a los países asiáticos que compiten ventajosamente con nuestra mano de obra, mediante salarios ínfimos. Sin embargo, no todo está perdido, pues para el desarrollo económico INMEDIATO y visible, logrando el disparo de tasas de crecimiento en todos los indicadores positivos, NADA HAY MEJOR que el Control de la Natalidad de las clases pobres para que se adecúen a las tasas de crecimiento de las clases Alta y Media. Los efectos serían tan evidentes: en lugar de estar esperando la "caridad" internacional, con el manejo demográfico se vería la mejora de la economía familiar, la mejora de la economía nacional: más Ingreso y PIB per cápita. En un par de años pasaríamos del lugar 121 al 100 y quien quita que hasta alcancemos a Costa Rica. Evitemos el desastre demográfico y ecológico. Somos 14 millones, a la tasa de 2.5% anual (duplicándonos cada 28 años), dentro de 56 años seremos: 56 millones. Entonces nos comeremos unos a otros. Soylent Green, diría Charlton Heston. Lamentablemente aquí nadie es político de valía, que pueda incluir en un Plan de Gobierno esta medida estratégica. sergio licardie - México La mejor forma de salir de la crisis es favorecer al mercado interno, pero no a la producción sino garantizarle a la demanda que pueda pagar lo que va a consumir. Un crédito de gobierno, barato, rápido, generaría mas producción y mas mercado, los productores tienen pisto e invertirían para el mercado.
jueves, 11 de junio de 2009
Crisis y Cooperación Internacional
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
CRISIS Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
La ayuda internacional hacia los países del tercer mundo ha crecido y se ha sofisticado sustancialmente en los últimos años. Millardos de dólares fluyen anualmente desde y hacia entidades estatales y organizaciones no gubernamentales para financiar gastos de ayuda humanitaria, infraestructura, atención de emergencias por desastres naturales o bélicos, y asistencia técnica. Muchas ONGs promueven diversos temas económicos, religiosos, políticos, o ambientales que son importantes para su membresía. Aunque formalmente las fuentes de la cooperación internacional pueden separarse en públicas (gobiernos) y privadas (entidades benéficas), en la práctica esta distinción es difícil de establecer pues muchas de las entidades privadas (como Médicos Sin Fronteras u Oxfam, por ejemplo) se financian en gran parte con fondos gubernamentales.
Debe haber en el mundo más de cincuenta mil ONGs dedicadas, al menos en principio, al combate a la pobreza, la mayoría de ellas pequeñas organizaciones ubicadas en los países recipiendarios, lo que indicaría también la conveniencia de dividirlas, según su especialización, en entidades donantes y entidades distribuidoras pero también, en la práctica, es difícil hacer esta distinción. Como sea, la crisis económica mundial está planteando una amenaza para la actividad de estas entidades, en la medida en que los donantes (que al fin de cuentas son los ciudadanos de los países industrializados) varían dramáticamente sus prioridades de gasto, implicando una contracción de los recursos disponibles para ayuda internacional, que ya venía desacelerándose antes de la crisis. Según datos de la OCDE, la meta establecida en 1970 para los países ricos de dar un 0.7% de su PIB en ayuda internacional seguirá sin cumplirse durante muchos años; solamente Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia han alcanzado esa cifra, mientras que la contribución promedio de la OCDE no supera el 0.45% del PIB.
Aunque la cooperación internacional, cuando es bien focalizada y efectivamente utilizada, puede ser de gran ayuda a los países y grupos más necesitados, no ha estado nunca exenta de críticas razonables. La rendición de cuentas, por ejemplo, no es precisamente una característica distintiva de las ONGs; también se critica su vulnerabilidad ante la corrupción imperante tanto en entidades públicas como en instituciones privadas de los países beneficiarios de la ayuda, haciéndola inefectiva. Muchas veces, la ayuda proporcionada resulta inadecuada, en parte debido a la insuficiencia de recursos y en parte a la pobre planeación y ejecución de los programas en los países recipiendarios. Más de fondo es la crítica a los donantes respecto a que, antes que la caridad, podría ser más beneficioso que abrieran sus mercados y removieran sus subsidios agrícolas para permitir a los países en desarrollo crecer y desarrollarse.Aunque para los países de ingresos medios, como Guatemala, la ayuda internacional no es cuestión de vida o muerte, sí puede ser un apoyo importante para el fortalecimiento institucional y comunitario, pero tal apoyo debe orientarse a los propósitos que nosotros mismos decidamos alcanzar. Uno de ellos debería ser mejorar la eficiencia y calidad de nuestros gobiernos para que, si estos hacen su trabajo apropiadamente, tengamos menos necesidad de la cooperación internacional.
Opinión del lector
javier villasenor - guatemala
Senor Garcia: he estado cerca de personas que se dedican a conseguir estos recursos en el extranjero. Son politicos grado 6 (aquellos que no la hicieron del 1 al 5) Su articulo es muy bueno pero informativo solamente. Me hubiera gustado encontrar mas investigacion local, analisis y criterio personal sobre el tema... hay tela de donde cortar! Saludos
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