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lunes, 20 de julio de 2026

UNA OPORTUNIDAD BAJO TIERRA

El mundo compite por minerales críticos; Guatemala sigue discutiendo si debe extraerlos

Mientras buena parte del mundo libra una silenciosa competencia por asegurar el abastecimiento de minerales críticos, Guatemala permanece atrapada en un debate propio del siglo pasado. El litio, el cobre, el níquel, el grafito y las tierras raras —indispensables para semiconductores, turbinas eólicas, teléfonos inteligentes y aplicaciones militares— dejaron de ser simples materias primas para convertirse en activos estratégicos de la nueva economía global. Sin ellos no habrá vehículos eléctricos, baterías, centros de datos, inteligencia artificial, redes eléctricas modernas ni transición energética.

Recientes reportes del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial coinciden en que Latinoamérica posee una oportunidad histórica para insertarse en las nuevas cadenas globales de valor gracias a su abundancia de minerales estratégicos. Pero ambos advierten también que esa oportunidad solo podrá materializarse si los países construyen instituciones sólidas y marcos regulatorios capaces de atraer inversión de largo plazo y administrar responsablemente esos recursos. En otras palabras, la ventaja competitiva ya no consiste únicamente en poseer minerales, sino en poseer instituciones capaces de convertir esos minerales en desarrollo.

 Ese es precisamente el punto donde Guatemala ha venido fallando. Aquí seguimos planteando un falso dilema: minería sí o minería no. Sin embargo, la verdadera discusión debería ser si queremos participar responsablemente en una de las mayores oportunidades económicas del siglo XXI o preferimos autoexcluirnos por incapacidad de construir reglas modernas. Mientras otros países aprovechan esta ventana de oportunidad, Guatemala continúa perdiendo tiempo, inversiones y empleos.

Países como Canadá, Australia, Chile o Perú —con tan distintas culturas y orientaciones políticas— no optaron por prohibir la minería. Tampoco ignoraron las preocupaciones ambientales y sociales. Lo que hicieron fue desarrollar instituciones, procedimientos y mecanismos de supervisión que concilian la explotación de los recursos con la protección ambiental, los derechos de las comunidades y la certeza jurídica que requiere cualquier inversión de largo plazo.

En Guatemala ocurrió exactamente lo contrario. La incertidumbre jurídica, la ausencia de reglas claras para aplicar el Convenio 169 de la OIT, la conflictividad social y la judicialización de los proyectos terminaron paralizando un sector que llegó a ser uno de los más dinámicos de la economía. Paradójicamente, esa incertidumbre no ha protegido mejor el medio ambiente; más bien ha desalentado a las empresas con mayores estándares internacionales y ha reducido el interés por explorar el potencial geológico del país.

Paro todavía estamos a tiempo de cambiar de rumbo. Ello exige modernizar la legislación minera, regular de manera clara los procesos de consulta comunitaria, fortalecer la fiscalización ambiental, garantizar transparencia en el manejo de regalías y ofrecer reglas estables que atraigan inversión responsable. No se trata de favorecer a una industria en particular; se trata de construir instituciones capaces de administrar inteligentemente un patrimonio que pertenece a todos los guatemaltecos.

Los recursos naturales, por sí solos, nunca han garantizado el desarrollo. Lo que convierte la riqueza del subsuelo en prosperidad es la calidad de las instituciones que la gobiernan. Sin certeza jurídica, sin reglas previsibles y sin una regulación moderna, Guatemala corre el riesgo de dejar enterrada una de las mayores oportunidades económicas de las próximas décadas.

lunes, 3 de marzo de 2025

LA “AMENAZA” DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 HAY QUIEN CREE QUE LA IA HARÁ INNECESARIOS MUCHOS EMPLEOS. LO MÁS PROBABLE ES QUE CREARÁ MUCHOS MÁS

Un creciente número de profesionales ve con preocupación cómo el futuro de sus empleos parece amenazado por la irrupción de la Inteligencia Artificial -IA-. Abogados, médicos, auditores, oficinistas y -¡oh, no!- economistas temen por sus ingresos. Las profesiones que se basan en conocimientos, en procesar información y en determinar cursos de acción a partir de esos conocimientos y análisis, ven cómo muchas de estas funciones las realiza ahora casi cualquier persona con acceso a una aplicación (gratuita) de IA.

Que no cunda el pánico. La IA genera también fuerzas en el sentido contrario: reduce barreras de entrada al mercado y eleva las remuneraciones. Ciertamente la IA hará más difícil que unos pocos privilegiados acaparen la información; eso, sin embargo, abrirá oportunidades para que más personas puedan acceder al conocimiento, procesar la información y determinar cursos de acción. El resultado previsible será una mayor competencia y el surgimiento de más profesionales especializados que competirán, ya no en función de quién tiene más información privilegiada, sino de quién agrega más valor a sus servicios.

Y lo más importante de la IA es que reduce el costo de obtener, procesar y transmitir información, aumentando así la productividad de la economía como un todo, incrementando el nivel de ingresos y el valor del tiempo de los profesionales. La teoría económica sugiere que, ante esto, las personas responderán del mismo modo que lo han hecho durante siglos: demandando más servicios a los profesionales.

Eso sí, el desafío de los profesionales y de las organizaciones es el de adaptarse pronto al cambio:  desarrollar habilidades complementarias utilizando la IA para mejorar su productividad; especializarse en áreas que requieran creatividad y juicio humano; e incursionar en nuevos roles asociados a la profesión. Y las organizaciones (empresariales o sociales, pequeñas o grandes) deben innovar sus procesos productivos y administrativos para capturar plenamente los beneficios que ofrece la IA. 

"La IA no reemplaza, sino que potencia a los profesionales"

Es inevitable que la IA deje sin trabajo a algunos profesionales (los que no se adapten a ella), pero seguramente generará más trabajo y empleos para los demás, no solo para quienes con ella mejoren la calidad de sus servicios, sino para una nueva estirpe que haga de la IA su principal herramienta. La IA no es un peligro absoluto para el empleo, sino más bien un factor de evolución en el mercado laboral: históricamente, la tecnología ha creado más empleo del que ha destruido; toda revolución tecnológica desplaza ciertos tipos de empleo, pero genera muchas más oportunidades laborales nuevas. De manera que la IA no reemplaza, sino que potencia a los profesionales. Además, las habilidades humanas (como la empatía, el pensamiento crítico, la creatividad) seguirán siendo insustituibles… por ahora.

Ante la irrupción de la IA, el rol de las políticas públicas es el de adoptar, facilitar, fomentar y acelerar su uso para aprovechar su potencial en materia de productividad, crecimiento económico y bienestar material. La adopción de la IA puede tener un impacto crucial tanto en la calidad de los servicios públicos, como en la economía nacional. Aunque eventualmente habrá necesidad de alguna regulación estatal respecto de la IA, esta debe mantenerse en un mínimo que no afecte los beneficios que ofrece la nueva tecnología. El Estado debe más bien potenciar esos beneficios para mejorar la productividad, las instituciones públicas, la solidez macro-fiscal y la gestión de riesgos (naturales, políticos, económicos y sociales), y apoyar así el desarrollo del país.

lunes, 8 de marzo de 2021

INDUSTRIAS CREATIVAS: UN MOTOR DE LA ECONOMÍA

 

LAS ACTIVIDADES CULTURALES GENERAN MÁS DEL 7 POR CIENTO DEL PIB

Las industrias creativas representan una fuerza económica en la que confluyen talento, propiedad intelectual, conectividad y herencia cultural. Hace algunos años, un estudio del Ministerio de Cultura reveló que las industrias culturales en Guatemala eran un sector que generaba el equivalente al 7.3 por ciento del PIB y que, además, no solo crecía más rápidamente (a 7 por ciento anual) que el resto de sectores económicos, sino también generaba numerosas fuentes de empleo y gozaba de una elevada productividad.

La economía creativa no se circunscribe al mundo tradicional de las artes, sino que incluye toda actividad cuyo valor agregado se base en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanía, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, moda, música, publicidad, software, radio-televisión, juguetes, y -crecientemente- videojuegos. Es altamente probable que muchas de estas actividades creativas hayan aumentado su aporte a la economía en años recientes, tendencia que seguramente se aceleró durante la pandemia: el comercio de servicios creativos ha encontrado en las nuevas formas de intercambio y comunicación un ambiente propicio para prosperar.

Actividades creativas -como los videojuegos- prometen convertirse en un pujante motor de la economía cultural, aunque muchos tradicionalistas se resisten a aceptarlas como manifestaciones artísticas. Pese a esa resistencia, varios videojuegos ya han aparecido en prestigiosas colecciones de museos y han sido definidos como piezas creativas valiosas. Es cuestión de tiempo: no hay que olvidar que el cine también enfrentó una resistencia similar antes de llegar a convertirse en el (hoy aceptado) “séptimo arte”. Hoy, expresiones creativas como los videojuegos conjuntan la narrativa, la música y el arte visual, y las estructuran mediante la tecnología para lograr -utilizando luz, sonido, lenguaje- una creación que es capaz de expresar, transmitir y provocar emociones y experiencias de una manera única. Es decir, son un arte.

Los cambios sociales y culturales que ha traído consigo la pandemia presentan una oportunidad para poner en valor nuevamente el potencial económico y social de las industrias creativas y, en consecuencia, para diseñar e impulsar políticas culturales eficientes que permitan la conservación y el desarrollo de condiciones para la creación y promoción de la creatividad y la cultura. Estas políticas deben incluir el resguardo de los derechos de propiedad intelectual y el acceso masivo a la internet, elementos fundamentales de las nuevas actividades creativas. De lo contrario, el trabajo de muchos creadores y artistas que se están adaptando -contra toda adversidad- a las nuevas realidades sociales y tecnológicas surgidas con la pandemia, quedará sin incentivos para florecer y expandirse en el inmenso campo de las industrias creativas.

lunes, 19 de febrero de 2018

La Fiebre del Bitcoin

El Bitcoin -como cualquiera de las llamadas criptomonedas- es un activo financiero que aspira a ser una moneda. Los potenciales inversionistas en estos activos deben estar conscientes de sus características institucionales y del comportamiento de los mercados, o podría aguardarles una sorpresa

Hace un par de meses, un querido amigo mío me contó que quería invertir algunos de sus ahorros en la compra Bitcoins (una de las primeras monedas digitales o criptomonedas surgidas hace pocos años, y la más célebre de ellas) para dárselos como obsequio de Navidad a su hermano, y pidió mi opinión.  Esto se dio en medio de una euforia especulativa en torno al Bitcoin que se produjo en todo el mundo durante la segunda mitad de 2017 y que llevó el precio de cada unidad de esa criptomoneda de unos US$5 mil en junio de ese año, a niveles de más de US$19 mil en diciembre, lo que la convertía en una apuesta de inversión muy atractiva.

Le dije que, como en cualquier inversión financiera, era crucial comprender bien los mecanismos institucionales del activo en el que se quiere invertir (en este caso el Bitcoin), así como los elementos del mercado en el que ese activo se transa. Para lo primero, hay que conceptualizar al Bitcoin como una moneda. Y para lo segundo, hay que tener conciencia de cómo operan las burbujas especulativas en los mercados financieros.

Para que un bien cualquiera (sea tangible o no) pueda ser considerado como "moneda", debe cumplir al menos tres funciones: primero, debe servir de medio de intercambio (es decir, debe servir para compras cosas); segundo, debe servir como depósito de valor (puede ser utilizado para ahorrar); y, tercero, debe servir de patrón de pagos diferidos (o sea, ser utilizable para denominar deudas). Esas tres características solo se pueden dar si existe un factor fundamental: confianza en ese bien; es decir, debe existir un grupo de personas que confía plenamente en que ese bien va a ser aceptado como moneda por los otros miembros de su comunidad (ya sea ésta un país o una comunidad informática).

Las monedas oficiales obtienen esa confianza en la medida en que sus economías y sus gobiernos tengan credibilidad; de manera que cuando una economía o un gobierno es inestable o débil, su moneda tendrá poco valor pues no generará confianza. De manera similar, el Bitcoin (lo mismo que las demás criptomonedas) adquieren esa confianza por medio de la credibilidad de las normas que rigen su emisión y de los algoritmos computacionales en los que esta se basa. Como en el caso de cualquier moneda convencional, el riesgo de las criptomonedas es que las bases de su credibilidad resulten frágiles y, en consecuencia, colapsen. Por eso, antes de invertir en una moneda (digital, lo mismo que convencional) hay que entender (y confiar en) sus bases institucionales (es decir en las normas y costumbres de su funcionamiento).

Por otra parte, el extraordinario aumento en el precio del Bitcoin el año pasado, daba razones para pensar que podía tratarse de una burbuja financiera. Este tipo de fenómenos, recurrentes a lo largo de la historia, se producen cuando un aumento rápido del precio del activo induce a nuevos compradores (como mi amigo) a invertir con la esperanza de que en el futuro cercano podrán vender el activo a un precio mayor que el que compraron, lo cual ocasiona una espiral de alzas en el precio. Cuando tal precio llega a niveles irracionalmente altos puede generarse una sensación de temor que da lugar a ventas masivas del activo, lo cual puede ocasionar un pánico y el colapso de la burbuja.

El Bitcoin, en efecto, bajó su cotización de más US$19 mil en diciembre pasado, a US$6 mil hace pocos días. Las preocupaciones sobre la seguridad de las criptomonedas, la reciente sobreabundancia de las mismas (ya no son un bien limitado) y las dificultades para ser universalmente aceptadas como medio de cambio y depósito de valor confiable, han afectado la cotización del Bitcoin. Ojalá mi amigo le haya dado otro regalo de Navidad a su hermano.

domingo, 15 de febrero de 2015

Para Aumentar el Bienestar

Nuestra esperanza de crecer más y reducir la pobreza radica en mejorar la productividad

El propósito de las políticas públicas, y de casi cualquier actividad gubernamental, debe ser propiciar la prosperidad y aumentar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos. Para lograrlo no existe una solución única o una receta mágica, sino un arsenal de acciones e instituciones que deben aplicarse de manera sistemática. Por desgracias, no es cierto aquello de que “si tan sólo tuviésemos impuestos tan bajos como en Hong Kong” o “si tan sólo nuestro nivel educativo fuera como el japonés”, “entonces saldríamos del subdesarrollo”.
La experiencia de muchos países demuestra que para aumentar el bienestar de las poblaciones es indispensable que se produzca un aumento de la productividad; es decir, logar producir más bienes y servicios (que satisfagan las múltiples necesidades humanas) con la misma cantidad de factores productivos (tierra, mano de obra y bienes de capital). La mejora en la productividad, además, afecta y se ve afectada por la mejora en la calidad de vida, la salud, y el ambiente de convivencia social, de manera que aumentar la productividad es, claramente, una condición necesaria (aunque no suficiente) para mejorar el bienestar humano.
En el caso de Guatemala lo anterior es evidente. Por ejemplo, la producción nacional (medida por el PIB) aumenta cada año básicamente porque aumenta el consumo doméstico que, a su vez, aumenta porque la población consumidora es cada año más numerosa. Por eso es que, desde hace tiempo, el PIB crece a un ritmo promedio anual de sólo 4%, insuficiente para reducir los elevados índices de pobreza del país. Para acelerar ese ritmo de crecimiento no podemos simplemente confiar (como sucede a veces) en que una súbita mejora de la economía mundial aumente la demanda externa y, con ella, nuestras exportaciones; tal cosa está fuera de nuestro control y no sería una estrategia viable de desarrollo económico.
Tampoco podemos esperar que el gobierno aumente su gasto y cree los empleos que aceleren el crecimiento de la producción nacional: nuestro Estado es demasiado pequeño e ineficiente como para esperar tal cosa. Tampoco sería aconsejable encomendarnos a que un aumento en la inversión física mejore en el corto plazo la capacidad productiva del país: requeriría tantos recursos financieros y tiempo que también sería una estrategia inviable. Nuestra esperanza de crecer más y reducir la pobreza radica en mejorar la productividad. Y, aunque no es sencillo, hay cómo lograrlo.
Existen amplias posibilidades para que las empresas aumenten su productividad en muchos sectores de actividad económica, incluyendo los que generan más empleo o bienestar. Por ejemplo, en la agricultura hay oportunidades de mecanización y de aplicar nuevas técnicas; en la industria de alimentos pueden usarse técnicas de manufactura ajustada o buscarse economías de escala; en comercio y servicios se pueden aplicar las mejores prácticas productivas utilizadas en otros países; y, en turismo pueden aprovecharse las enormes ventajas competitivas del país en materia de clima, cultura y ambiente.
Pero estas mejoras las podrán realizar las empresas sólo en la medida en que el gobierno implemente políticas que las habiliten a hacerlo. Tales políticas incluyen las de apertura al comercio y a la tecnología mundiales; de minimización de barreras regulatorias; de difusión del conocimiento; de libre competencia para una mejor asignación de los recursos; de generación de instituciones que promuevan el mercado, la innovación y la movilidad social; de creación de un clima propicio a la inversión y al intercambio; y de incentivar a los ciudadanos a ahorrar, aprender, comportarse saludablemente y educar bien a sus hijos.
Reducir la pobreza en Guatemala pasa por mejorar la productividad de la economía a fin de generar el círculo virtuoso que se ha generado en muchas economías emergentes: una mayor productividad va de la mano con un incremento del ingreso disponible, del consumo y del PIB. De manera que los esfuerzos públicos y privados de desarrollo deberían enfocarse –con perseverancia y algo de suerte- en el objetivo de aumentar la productividad como condición indispensable para utilizar con eficiencia los recursos disponibles, darle sostenibilidad a la estabilidad macroeconómica, promover la movilidad social y elevar los niveles de vida.

jueves, 17 de abril de 2014

Un Paso Atrás en Competitividad

El tema de la competencia en el sector de las telecomunicaciones es complejo y depende de varios factores. Lamentablemente, la ley aprobada recientemente por el Congreso perjudica gravemente las competencia en dicho sector y, con ello, las posibilidades de acceso a la información para la población.
El acceso a las tecnologías de comunicación y de información es un factor capaz de desencadenar el desarrollo de un país. Cualquier obstáculo (natural, social, legal o gubernamental) al acceso que millones de personas y empresas puedan tener a estas tecnologías (básicas para el crecimiento económico, el desarrollo social y el incremento de la participación ciudadana), no sólo es perjudicial al bienestar social, sino que pone a Guatemala en una situación de mayor desventaja en materia de competitividad y de acceso a tecnología.
La existencia de un entorno competitivo es una condición necesaria –aunque no suficiente- para que cualquier actividad económica se desarrolle. En el caso de las empresas que integran la industria de telecomunicaciones en Guatemala, puede decirse que hasta ahora, operando en un marco de competencia, han logrado incrementar su oferta de servicios, reducir sus costos e incrementar su cobertura, manteniendo al mismo tiempo una tendencia creciente de sus ingresos. Se trata de un sector clave: con base en cifras oficiales, se estima que las comunicaciones, como actividad económica, aportan más del 7% del PIB del país y generan una producción (valor bruto) de más de Q26 millardos al año. Han sido también el sector productivo más dinámico de la última década: su valor agregado (nominal) ha aumentado en más de 250% de 2003 a 2013.
Antiguamente, las redes de telecomunicaciones eran concebidas pensando que únicamente podían soportar una cantidad limitada de servicios para sus usuarios. Pero de un tiempo a esta parte han experimentado un proceso de migración hacia nuevas estructuras que permiten canalizar cualquier tipo de servicio simultáneamente. A este proceso que integra múltiples servicios en una sola red se le conoce como Convergencia, el cual puede darse tanto en redes (acceso a Internet a través de distintas redes), de servicios (múltiples servicios en una sola red) y de dispositivos (acceso al mismo servicio a través de diversas redes fijas, móviles, alámbricas o inalámbricas).
La Convergencia va más allá de la infraestructura en sí, y genera cambios importantes en la economía en su conjunto que deben materializarse en beneficios para el usuario. Para que dichos beneficios se produzcan, es necesario contar con un adecuado marco regulatorio y de políticas públicas que permita que las nuevas tecnologías se aprovechen en mejores productivas y se logre en una mayor competitividad para el conjunto del aparato productivo.
Por ello resulta lamentable la súbita y opaca aprobación en el Congreso de la República, la semana pasada, de la engañosamente intitulada Ley de Control de Telecomunicaciones Móviles en Centros de Privación de Libertad y Fortalecimiento de la Infraestructura para la Transmisión de Datos. En sus escasos 17 artículos incluye al menos uno que atenta claramente contra la competencia. El Artículo 4 dispone que solo aquellos que ya tengan instalados al menos 6 mil kilómetros de fibra óptica y los operadores de red local y comercial que tengan más de 100 mil líneas de acceso, podrán solicitar a la Superintendencia de Telecomunicaciones –SIT- autorización para la instalación de antenas para transmisión inalámbrica para la instalación de cableado, fibra óptica, postes o cualquier otro elemento o medio para transmisión de datos, o para la instalación de equipos de telecomunicaciones en bienes públicos municipales.
El objetivo de cualquier regulación de comunicaciones debería ser maximizar el bienestar del usuario a través de la difusión de tecnologías que permitan personalizar y expandir el acceso y uso de la información. La legislación aprobada, por el contrario, desincentiva la competencia y la inversión de nuevos operadores, lo cual es particularmente peligroso en un sector que (por razones de escala y de historia) tiende a la concentración.
Es cierto que el tema de la competencia en este sector es complejo y depende de varios factores pero, en todo caso, es deber de las autoridades fomentar la competencia impidiendo prácticas monopólicas que imposibiliten a nuevos operadores ofrecer servicios de telecomunicaciones de calidad y, con ello, permitir que el consumidor acceda a la conectividad tan necesaria para reducir la brecha digital que como país sufrimos frente a nuestros principales socios comerciales.

viernes, 8 de marzo de 2013

Una Economía de Servicios


El crecimiento en el sector servicios contribuye más a reducir la pobreza que el crecimiento en la agricultura
Durante mucho tiempo se enseñó a los niños guatemaltecos que nuestro país era “eminentemente agrícola”, pero ese hace mucho tiempo que dejó de ser cierto. El año pasado el sector primario (compuesto por la producción agrícola, pecuaria y forestal) aportó menos del 14% del valor total producido por la economía nacional (medida por el Producto Interno Bruto –PIB-). En contraste, el sector secundario o transformativo (que incluye industria manufacturera, minería, generación de energía y construcción) aportó un 24% del total. Eso deja al sector terciario o de servicios (transporte, telecomunicaciones, comercio, servicios privados y públicos, intermediación financiera), que aporta el 64% del PIB, como el sector más grande de la economía nacional.
El sector terciario es, además, el más dinámico: mientras que en los once años transcurridos desde 2001 el PIB creció a una tasa acumulativa promedio de 3.5% cada año, el sector de servicios lo hizo a una tasa de 4.7%; por su parte, el sector primario creció esos años en un promedio de 3.1% y el sector secundario lo hizo en 2.4%. Esta terciarización de la producción guatemalteca refleja un conjunto de facetas, positivas y negativas, de la economía guatemalteca sobre las que merece la pena reflexionar.
En primer término, vele la pena preguntarse si para superar el subdesarrollo es factible apostar por una economía de servicios. Veamos los casos contrastantes de India y China, ambos reconocidos por su rápido crecimiento económico. China ha crecido especializándose en la exportación de bienes manufacturados, mientras que India lo ha hecho exportando servicios modernos. El caso de India, entonces, parece demostrar que los países en desarrollo pueden saltar directamente de la agricultura a los servicios como una fuente de crecimiento, de creación de empleos y de reducción de la pobreza.
La industrialización no es, pues, la única ruta hacia el desarrollo. Diversos estudios demuestran que los países con un alto crecimiento en los servicios tienden a tener un alto crecimiento económico general o, al contrario, que los países con alto crecimiento económico en general tienen un crecimiento alto del sector servicios (sin que esté clara la causalidad de esta relación). La experiencia de India muestra que la productividad del trabajo en el sector servicios está por encima de la de la industria, y que su crecimiento ha contribuido a reducir la pobreza.
Otros estudios indican que el crecimiento en el sector servicios está más estrechamente vinculado a la reducción de la pobreza que el crecimiento en la agricultura. Los servicios ayudan a reducir la pobreza porque suelen ser intensivos en mano de obra y, por ende, proporcionan una dinámica fuente de nuevos empleos; esos empleos, a su vez, generan ingresos que impulsan una mayor demanda de bienes y servicios y, de nuevo, de fuentes de trabajo.
El potencial del sector servicios como motor del desarrollo se base en que la globalización y la tecnología hacen que ahora (a diferencia de hace veinte años) los servicios sean transables en los mercados internacionales, lo cual ofrece a los países en desarrollo oportunidades alternativas para encontrar nichos de mercado –más allá de la industria y la agricultura- en los cuales especializarse.
Pero para aprovechar ese potencial, los servicios deben trascender las muchas actividades de la economía informal menos modernas y productivas que en la actualidad emplean a la mayoría de trabajadores que viven en la pobreza (por ejemplo, chicleros, guardias de seguridad, ascensoristas) y trasladarse –como en India- hacia los "servicios modernos de alto valor " (como la informática y los servicios financieros) que creen puestos de trabajo que respondan a las necesidades de una población cada vez más urbanizada, que aumenten la productividad y que abran nuevos mercados de exportación.
Los desafíos para lograrlo son enormes (nuestro deficiente sistemas educativo, la pobre infraestructura de comunicaciones, o los privilegios y las regulaciones que inhiben la competencia, por ejemplo), pero hay que enfrentarlos porque, aunque quizá un sector de servicios dinámico no sea suficiente para salir de la pobreza, al menos da una esperanza razonable para la generación de empleos de calidad que nuestro país necesita desesperadamente.

domingo, 29 de enero de 2012

En Defensa de la Tele

Todo lo que soy se lo debo a la televisión... bueno, tal vez exagero. Pero, sin duda, la televisión fue un elemento crucial en mi proceso de formación intelectual y moral, lo cual es cierto para la mayoría de los miembros de mi generación de clasemedieros guatemaltecos, aunque nos cueste aceptarlo. Muchas lecciones relevantes para el mundo de hoy pueden sacarse del rol central que la tele jugó en el proceso formativo de la sociedad de hace treinta años. Para ello partamos del hecho de que la existencia de la televisión hizo posible el surgimiento de la computadora, los  videojuegos y el internet.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
EN DEFENSA DE LA TELE

La televisión siempre ha tenido mala prensa, al punto de ser llamada “la caja boba”. Este mote, en el caso de la tele, siempre me pareció absurdo e injustificado. La televisión ha sido, por el contrario, uno de los eslabones clave en la cadena del progreso científico y tecnológico de nuestro tiempo.
También en materia de formación personal la televisión ha tenido una influencia innegable en quienes crecimos en la segunda mitad del siglo pasado. Mucho de lo que somos, pensamos, y creemos –en el caso de mi generación de cuarentones- se lo debemos a la tele, que nos permitió conocer el mundo sin tener que viajar (con el Zorro, por ejemplo, a California), y vivir la historia sin máquina del tiempo (con Ivanhoe en el medioevo o con Combate en la Segunda Guerra Mundial), o fantasear con la vida del futuro (con Viaje a las Estrellas).
La televisión nunca fue boba. Si alguna vez alguien se enajenó viéndola, fue porque el bobo era él, por no saber escoger pues, como en muchas cosas en la vida, la elección de lo que se va a consumir define la calidad de lo que se recibe.
Lo más relevante de la televisión es que su existencia y auge (que terminó hace tiempo) hizo posible el surgimiento de la computadora personal, los  videojuegos y el internet. Y, otra vez –como sucedió antes con la tele-, surgen críticas contra estos avances tecnológicos: ya hay decenas de libros denunciando el supuesto daño que causan en los jóvenes. Y estas críticas son, de nuevo, infundadas y erróneas.
Contrario a la acusación de  que los videojuegos disminuyen en los jóvenes la habilidad de pensar, existen estudios que demuestran que la nueva generación digitalizada es más lista, más observadora y más tolerante a la diversidad que sus antecesores (véanse, por ejemplo, los estudios de Don Tapscott). Y si la crítica que se hizo contra la televisión por fomentar la pasividad entre los televidentes era válida, los avances informáticos de hoy son iterativos y, por ende, estimulan y mejoran el funcionamiento del cerebro.
Los hallazgos científicos muestran que los video-jugadores pueden procesar más rápidamente la información visual compleja; además, se desempeñan mejor haciendo tareas diferentes simultáneamente, lo cual los hace más productivos en el mundo moderno. Desde una perspectiva sociológica, la generación de los videojuegos tiende a valorar más la libertad y el derecho de elegir, es más consciente de los detalles, gusta más de hacer las coas a su medida, aprecia más la integridad y la transparencia, es más proclive a colaborar y trabajar en grupo, y esperan que el progreso personal se dé con base en méritos. Y todo ello lo esperan encontrar en su trabajo, en sus estudios y en su vida social, sin tener que sacrificar la posibilidad de entretenerse y divertirse mientras se desenvuelven en estas áreas de su vida.
Para aprovechar estos valores que están imprimiéndose en las nuevas generaciones, y su potencial impacto positivo en la economía y en la sociedad, es necesario que la educación (en la escuela y en el hogar) se adapte y complemente con los avances tecnológicos. En vez atacar los aspectos negativos del internet y los videojuegos, que son innegables (como el peligro de los depredadores sexuales en la red), los adultos debemos acercarnos con humildad a estas tecnologías para orientar mejor a los jóvenes, reconociendo que, por primera vez en la historia, la nueva generación es más sabia que las anteriores en muchos aspectos de la vida cotidiana.
La tecnología informática debe servir para que los niños jueguen mientras aprenden, y que aprendan mejor. Existen programas informáticos de simulación que enseñan historia, geografía, políticas públicas, matemáticas, ingeniería y trabajo en equipo mientras el usuario juega a ser un líder ateniense o un faraón egipcio.
Esto es particularmente relevante para Guatemala, donde los bajos niveles de productividad reflejan la bajísima calidad de su educación primaria. Un cambio de paradigma en la forma de enseñar podría permitir una mejora acelerada en la productividad de los guatemaltecos y, por ende, en sus niveles de bienestar material.
Los avances tecnológicos no sólo entretienen, divierten, educan, sino que también dan esperanza y libertad; y todo eso ya sucedió una vez con la injustamente difamada “caja boba”.
COMENTARIOS DE LOS LECTORES

La tv se ha convertido en la niñera de las nuevas generaciones, pero tambien ha servido para comunicar pensamientos y opiniones que antes eran inaccesibles o censuradas,asi como hay buenos programas asi hay entretenimiento ocioso,considero que las nuevas generaciones estan muy unidas a la tecnologia pero se olvidan de algo muy importante: el trabajo que conlleva alcanzar algo,ahora todo lo tiene en badeja de plata y no cuesta nada acceder a lo que antes se trabajaba y se valoraba, es un tema interesante y critico, creo que es deber de los padres orientar de la mejor manera a los jovenes, respecto a internet y los videojuegos, los cuales hacen perder el tiempo, y babosadas de que su mente se abre y que razonan mas, no lo creo, en cada cafe internet veo chicos que ni limpiarse los mocos sabes pero ya pensando en que chica que voy  ¨agarrar¨viendo su perfil en las redes sociales, veo en los niños agresividad y despertar de violencia prematura producto de los videojuegos, creo que la tv es mejor que internet y los videojuegos,pero depende de los padres analizar dependiendo tamnbien que valores tengan los padres tengan,espero que un dia la gente entienda el valor que tiene mas la experiencia y no tanto el conocimiento, si bien es cierto el conocimiento es poder, la experiencia da el comer diario,

domingo, 14 de agosto de 2011

Educación Sin Maestros

El científico y escritor británico Arthur Clarke escribió una vez que "si un profesor puede ser reemplazado por una computadora, dicho profesor debería ser reemplazado". Aprovechando la enésima huelga de las huestes de Joviel Acevedo, les dejo esta reflexión sobre el enorme potencial de la informática en la educación de las generaciones futuras.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
EDUCACIÓN SIN MAESTROS

La ausencia prolongada de los maestros podría no ser tan perniciosa para la educación de los niños  
Por enésima vez los sindicatos magisteriales del sector público han decidido suspender labores como una medida de presión a las autoridades para que atiendan sus demandas. Aunque resulta difícil, en pleno barullo electoral, discernir ante qué autoridades protestan los maestros y cuáles son sus demandas, en la opinión pública se expresa preocupación por los efectos negativos que la ausencia de los maestros puede tener sobre la educación de los niños y jóvenes guatemaltecos.
Paradójicamente, en medio de esta confusión, puede verse un inspirador video publicado en TED (ese magnífico sitio en internet dedicado a difundir ideas innovadoras) titulado “La aventura de los niños que aprenden por sí mismos”. Se trata de un experimento del profesor Sugata Mitra, replicado exitosamente en varias áreas marginales de su país (India), en donde una terminal de computadora con acceso a internet se deja empotrada en una pared, al alcance de los niños, y estos logran aprender solos (y muy bien). Y piensa uno que, de pronto, la ausencia prolongada de los maestros podría no ser tan perniciosa para la educación de los niños.
El desempeño de nuestro sistema educativo muy deficiente. Aunque en términos de cobertura (especialmente en primaria) ha mejorado en años recientes, la calidad de la enseñanza es peor que mediocre. Según evaluaciones del Ministerio de Educación, sólo un poco más de la mitad de los egresados de sexto grado obtienen resultados satisfactorios en matemáticas, y apenas un poco más de la tercera parte salieron aprobados en lenguaje.
La situación es mucho peor a nivel de educación media y diversificado: únicamente uno de cada nueve graduandos de nivel medio aprobaron las pruebas de lectura y solamente tres de cada cien lo hicieron en matemáticas. En buena medida, estos resultados catastróficos obedecen a la baja calidad de los docentes. De acuerdo a las pruebas que el Ministerio realiza a los optantes a plaza de maestro, ni siquiera la mitad de ellos alcanzaba a atinarle al mínimo de respuestas correctas. Esto configura un círculo vicioso en el que maestros mal preparados educan deficientemente a futuros graduandos.
Los resultados de las pruebas de admisión a las universidades del país no sólo confirman lo anterior, sino que también demuestran que la mala calidad educativa también es una característica difundida en la mayoría de establecimientos privados.
De ahí que, como dijo Michael Lisman (coordinador para Centroamérica del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina), nuestro sistema educativo es una “fábrica de fracasos” que condena a un gran número de jóvenes a naufragar en su educación superior o a aspirar a trabajos mal remunerados. El sistema no se adapta a un mundo en el que, a través de la tecnología, los alumnos podrían acceder a herramientas que les hablen en su propio idioma, que los incentiven a ser críticos y creativos, que los desafíen a resolver problemas de la vida real, que les enseñen a buscar ayuda y que los estimulen a correr riesgos.
Es posible que quienes viven y medran de nuestro sistema mediocre se horroricen sólo de pensar que, con los instrumentos informáticos apropiados a su alcance, los alumnos pueden saber hoy más que los maestros. El experimento del profesor Mitra en India demuestra que, donde no hay (buenos) profesores, la tecnología puede ser un apoyo crucial para generar un aprendizaje significativo y útil para la vida, ya que permite que los jóvenes desarrollen por sí mismos su potencial dejándoles expresarse, explorar, crear y comunicarse, además de abrirles una enorme ventana de interrelaciones con el mundo entero. El acceso a la informática puede ser un excelente medio para –como dicen los gringos- “nivelar el terreno de juego” en una sociedad tan desigual como la nuestra.
Vale la pena plantearse, desde el punto de vista de la eficiencia económica, que los maestros se enfoquen en hacer mejor lo básico (enseñar bien las operaciones aritméticas básicas y la lectura), para que los jóvenes tomen en sus manos (con la guía adecuada) su propia educación a través de la tecnología. Para ello, por supuesto, habría que pensar en modificar la forma en que, por ejemplo, se gastan hoy los Q1 mil millones asignados a gastos de administración y docencia a nivel medio.
Comentarios de los Lectores


En educación hay muchas cosas interesantes que discutir y muchas veces no estaos bien ubicados en objetivos, estrategias, tecnologías, espacios de acción, procesos históricos, etc. El autor nos plantea un concepto interesante  que es parte de las divergencias que definen nuestro moderno siglo y parte final del pasado. El espacio histórico y organizativo de gobierno es el CHAMBITALISMO, una educación de maestros masa con alumnos masa, millones que requieren aula según procesos, modelos tradicionales, pedagogía atrasada y no de acuerdo con la tecnología de la comunicación. Además de eso nos encontramos incrustada una ideología política que plantea una lucha social en sus orígenes de clase trabajadora en polaridad con empresarios y oligarquías terratenientes, pero conceptos en los cuales la polaridad debe ser diferente. Los trabajadores maestros masa se enfrentan al grupo que administra los ingresos que el gobierno recibe por impuestos o créditos y se sienten o simulan sentir, que están en la lucha polarizada de la economía del siglo XIX. Creando conceptos nuevos y llegando a conceptos de que las plazas de empleo en gobierno deben ser heredados porque ellos han comprado su puesto de trabajo en un sistema corrupto de administración pública. Como una forma de acción y obtener privilegios se generan huelgas, manifestaciones, disciplina sindical, vacaciones y pocos días de clase al año. Por otra parte la tecnología de la comunicación plantea nuevas alternativas frente a un modelo escolar rígido, de largo plazo,, alto costo, baja escolaridad, alta deserción, etc. En este choque de múltiples dualidades el gobierno ha optado por no evaluar a los niños y certificar solamente asistencia, sin embargo la sociedad evalúa conocimientos y si no se tienen, paga mal y hay que superarse por fuera. La superación educativa de los niños no está en que los maestros se pongan a estudiar, sino en que pongan a estudiar a los niños y los motiven. No está tampoco en que algunos sean minus alimentados, los niños con oportunidad se desenvuelven mejor en las comunicaciones modernas que los maestros, aunque no reciban desayuno y aprenden fuera de la escuela muchisimas cosas que los atrasados planes de estudio no contemplan. La educación privada funciona mal porque la corrupción administrativa no la vigila, pero los PADRES EXIGEN PORQUE PAGAN  y entonces tenemos algunos datos Que un niño de primaria pública pase a básico publico es 1.4 de 10. Que un niño de escuela primaria privada pase a secundaria privada es  de 12.5 niños de 10 niños de escuela privada. El que quiera interpretar el dato le obsequio estadísticas,lvsergio2@cableonline.com.mx  El que un niño de primaria publica llegue a diversificado  es de 1 en 25 niños que se inscribieron en primaria. El que un niño de primaria privada llegue a diversificado privado es de 1 de cada 3. Estos son deducciones particulares para Guatemala. Cuantos niños de primaria publica tienen opción de llegar a la universidad? Se los dejo de tarea. Cual es el sistema del futuro, los maestros deberán enseñar herramientas culturales de trabajo, lenguas y matemáticas a través de un teléfono celular y desde el mismo los niños se van a PODER EXAMINAR Y OBTENER LOS CERTIFICADOS QUE CORRESPONDAN A SUS CONOCIMIENTOS. Los maestros tradicionales pueden seguir en su lucha de clases y en huelga, SOLUCIONES AHORA, SIN SANGRE, SIN MIEDO, SIN DEMORA. Que las ideologías no te impidan ver la realidad, que la realidad no te obstruya el pensamiento, que tu pensamiento genere  nuevas oportunidades.


En primer lugar se sabe que el sindicato del magisterio es uno de los más pesados en el país.  Se sabe que a pesar de que ellos mismos saben que el dinero que les prometieron no es el problema sino que los compromisos políticos son los que mandan, la calidad educativa por estas y otras razones no mejoraran en el corto plazo.  Fijese usted que se sabe por ejemplo que habían unas 25 o 50 plazas que un diputado del PP negocio y paró porque negociaron algo a cambio de otra cosa.  Esto sucedio en Chimaltenango, en el mismo lugar en donde los coordinadores educativos reciben mordidas de establecimientos sin permiso para operar, además son estos los que negocian plazas con sus amigos a fin de colocarlos en donde les convenga.  Por otra parte, estos mismos coordinadores persiguen  a los establecimientos que no les dan dinero, y tratan de inventarles cosas a fin de presionarlos hasta que logran la extorsión.  Lo ilógico de todo es que le magisterio sabe que todas estas movidas las hacen los coordinadores y maestros que venden sus plazas.  Si esto sucede en un pueblo de Chimaltenango, multiplique usted toda la corrupción que hay en el país.  Porqué un diputado del PP de Chimaltenango estaría interesado en unas plazas magisteriales, y porqué de esto los maestros del sindicato no alegan nada, será acaso que alcanzan también sus centavitos con estas movidas. Por eso es que al magisterio lo que menos le interesa es mejorar, porqué el sindicato no se para por recibir los textos hasta medio año, será que a los dirigentes no les dan dinero de la impresión de textos. Porqué será que los coordinadores en Chimaltenango no son cambiados a pesar de que el sindicato del magisterio sabe que son corruptos y que venden plazas y extorsionan establecimientos.  Es por demás tratar de resolver los problemas magisteriales, porqué será que Otto Pérez quería reunirse sólo con la cúpula del magisterio, y qué les quería ofrecer, será que Otto Pérez quería una tregua y será que por eso sus diputados están negociando plazas.  Quién lo puede saber solo ellos ...


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