jueves, 24 de septiembre de 2009

Política Monetaria contra la Recesión

Muchas personas creen que, para combatir la recesión económica, solamente hace falta que el banco central baje las tasas de interés y aumente la cantidad de dinero en la economía. Ojalá fuera tan fácil. La política económica, por desgracia, se parece más a una pieza de cuero seco: uno puede oprimir de un lado para que se aplane, pero lo único que se logra es que la arruga aparezca por otro lado. La columna de esta semana trata de las limitaciones de la política monetaria como herramienta anticíclica, y de la necesidad de estar conscientes de que la crisis viene del exterior y que más vale concentrarnos en paliar sus efectos que en pretender revertirlos. Ahí va...

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

POLÍTICA MONETARIA CONTRA LA RECESIÓN

Hace unos días, luego de escuchar a las autoridades del Banco de Guatemala referirse a la situación económica actual, un periodista me preguntaba si era posible que el banco central, además de las necesarias reducciones en la tasa de interés de corto plazo que ha estado aplicando, aplicara otras medidas de estímulo económico, como por ejemplo dejar de captar depósitos de los bancos o reducir el encaje legal, con el propósito de activar el crédito bancario y, con él, la inversión y el empleo.

Si bien es cierto que tales medidas existen en la caja de herramientas del banco central, también lo es que el arte de la política monetaria consiste en manejarlas con sumo cuidado, para evitar que el remedio resulte peor que la enfermedad. Un aspecto fundamental que debe considerarse en este sentido es que las reducciones en la tasa de interés toman un cierto tiempo para afectar las acciones de los consumidores y de los inversionistas. De hecho, lo normal es que se den rezagos significativos entre las variaciones de las tasas y el consecuente cambio en la actividad económica, lo que complica el trabajo de la autoridad monetaria en el manejo de las condiciones monetarias y crediticias. Un aumento desmedido de liquidez monetaria hoy requerirá de medidas restrictivas mañana cuando la actividad económica empiece a recuperarse. Además, la situación actual caracterizada por una reducción en la demanda de crédito por parte de los sectores productivos y un endurecimiento de los requisitos exigidos por los bancos para otorgar préstamos, refleja la metáfora keynesiana que resume las limitaciones de la política monetaria en una recesión: “puede llevarse los caballos al río, pero no puede obligárseles a beber”.

Claro que, como alternativa a la política monetaria, está la posibilidad de recurrir a la política fiscal para estimular la demanda agregada, pero ésta también tiene sus limitaciones. Vale la pena recordar que Alan García, en su primera encarnación como presidente de Perú, logró aumentar rápidamente el crecimiento económico mediante políticas fiscales súper expansivas; pero éstas eran absolutamente insostenibles y lo que logró de positivo en dos años lo retrocedió con creces en el siguiente lustro.

Quizá lo más importante a tener en mente es que la actual crisis económica es de origen externo, ante lo cual una economía pequeña y abierta como la guatemalteca muy poco puede hacer, por lo que las políticas públicas debiesen centrarse más en aliviar que en revertir los efectos adversos de la crisis. Al respecto, resulta interesante el símil que leí hace algunos días en el diario The Financial Times, donde se compara a las crisis económicas con los incendios forestales: casi siempre es mejor dejar que los incendios forestales se extingan por sí solos; dichos fuegos parecen ser parte de un proceso natural de regeneración forestal y su ocurrencia esporádica permite a los bosques deshacerse de la maleza que puede acumularse y hacer más incontrolables los incendios. Un buen manejo forestal conlleva desbrozar y limpiar periódicamente el bosque, y hasta talar los árboles que estén podridos. De manera similar, un buen manejo de las crisis conlleva tener en cuenta los efectos de largo plazo de las medidas que se adopten, para evitar que éstas propicien la aparición de nuevas (y peores) crisis en el futuro.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Independencia e Identidad

¿Encendidos en patrio ardimiento? No. Las fiestas patrias se celebran en Guatemala con cierta apatía o mediante ceremonias masoquistas (correr varios kilómetros detrás de un antorcha o marchar con paso marcial durante varias horas); poco es, al final del día, lo que se exalta a la patria. La identidad guatemalteca aún no está conformada. Ello se refeja en (y a la vez se alimenta por) la escasez de héroes nacionales. ¿Es que, acaso, en 188 años de vida independiente nuestro país no ha producido hombrs (y mujeres, pues, para ser políticamente correcto) ilustres y famosos por sus hazañas o sus virtudes? ¿Ni han surgido en esta tierra personajes que hayan realizado acciones heroicas? Por supuesto que sí; lo malo es que en la olla de cangrejos casi nadie tiene la inclinación a reconocerlos y aceptarlos tal como fueron. He aquí la columna pubicada esta semana, el día del aniversario de la independencia.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

INDEPENDENCIA E IDENTIDAD

La conmemoración de la independencia en Centroamérica desborda menos júbilo y patriotismo que en otros países del Hemisferio, quizá porque nuestra declaración de independencia no fue tan heroica, o porque la consecuencia inmediata de ésta fue la anexión al imperio de Iturbide, o porque el primer jefe de estado de nuestra naciente patria fue quien hasta la víspera era el máximo representante de la corona española en la Región.

No parece, por ello, casualidad que tengamos relativamente pocos héroes patrios. La historia oficial en los libros de la escuela primaria incluye entre ellos a Tecún Umán o a Rufino Barrios, pese a que ambos, coincidentemente, no sólo perdieron su batalla clave –y ella la vida-, sino también porque esa derrota significó perder la guerra. Además, hay corrientes revisionistas que sostienen que los grandes rivales de los dos personajes mencionados no deberían considerarse anti-héroes. Pedro de Alvarado podría tener, al menos, el mismo reconocimiento que Cortés y Pizarro tienen en México y Perú como protagonistas del nacimiento de las nuevas sociedades mestizas de América. Y Carrera podría recibir honores como fundador de la República de Guatemala y exitoso defensor de sus fronteras ante la invasión de Morazán.

Pero ese reconocimiento a los rivales resulta casi imposible en un entorno como el guatemalteco, muy dado a descalificar el éxito del prójimo (como lo parodia el doloroso chiste de los cangrejos chapines) y donde, para que alguien sea considerado héroe nacional, debe ser casi un santo pues el menor rasgo de debilidad humana en un político, escritor o científico se considera imperdonable. Si tal actitud privara en otras latitudes, los ingleses no tendrían a Francis Drake (quien fue un sanguinario pirata) por gran héroe naval; ni los estadounidenses considerarían a Washington (un militar dueño de decenas de esclavos negros) el fundador de su nación; ni los franceses verían a Napoleón (un dictador guerrerista) como el mayor genio militar de la historia.

Dicho lo anterior, conviene aclarar que la actitud maniquea hacia los héroes nacionales no es exclusiva de Guatemala y refleja, en gran medida, el aforismo que dice que la historia la escriben los vencedores. Sin embargo, es menester profundizar los esfuerzos por enseñar a las futuras generaciones una versión de la historia más objetiva que permita construir una identidad nacional de la que aún carecemos; una historia que trate de hechos objetivos más que de leyendas de héroes y tiranos; una historia más elaborada que no alimente los conflictos latentes en nuestra sociedad.

La historia que le enseñan a los niños en la escuela no solo refleja la forma en que la sociedad y sus élites se ven sí mismos, sino que influye sobre cómo los niños se verán cuando sean ciudadanos: sea como conquistados, colonizados y víctimas, o bien como supervivientes, resistentes e ingeniosos. La historia patria no debe usarse como una estrategia para indoctrinar inculcando mitos (como hoy en día ocurre en Venezuela o en Rusia), sino que su estudio debe servir de ejercicio para que los niños piensen por sí mismos mientras buscan la verdad, con un sentido de reconciliación e inclusión (como exitosamente lo han logrado en Sudáfrica), porque la construcción de nuestra identidad nacional es todavía un proceso en marcha.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Emergencia Nacional

No es que uno sea mal pensado, pero declara estado de Calamidad Pública con base en una ley obsoleta, diseñada para un país en guerra civil, y sin ningún espíritu de velar por la transparencia y la rendición de cuentas de los funcionarios público, suena más a una decisión tomada con propósitos espurios que a un error de cálculo. Como verán en la columna de esta semana, la Ley del sistema de Seguridad Alimentaria ya establece los mecanismos para hacer expedita la ayuda a comunidades afectadas, sin necesidad de declarar estados de excepción. Lo peor de todo es que son los embajadores acreditados en Guatemala quienes se han subido al camión de quienes quieren es estado de Calamidad, quizá para asegurar el cumplimiento de sus cuotas de ofrecimiento de ayuda ante sus cancillerías.

POLÍTICAS PÚBLICAS

EMERGENCIA NACIONAL

La crisis alimentaria actual, como ha sido el caso en las frecuentes crisis que suelen aquejar a Guatemala, ha despertado el ingenio de ciertos dirigentes. Empiezan ya a surgir toda clase de sugeren-cias ante la problemática de la desnutrición aguda.
Se repite el patrón al que se hizo referencia en esta columna la semana pasada, caracterizado por la búsqueda de la piedra filosofal que proporcione soluciones instantáneas, lo que se traduce en propuestas improvisadas de toda índole como, por ejemplo, subsidiar a los productores de maíz (sin pensar que ello en nada contribuiría a protegerse contra las sequías), diseñar programas de for-talecimiento de la economía campesina (cuando hace años existe un acuerdo multipartidario sobre políticas de desarrollo rural), o crear un nuevo Ministerio de Desarrollo Social (sin intentar primero eficientar el trabajo de las múltiples entidades que ya existen).
El síndrome del alquimista contagió también a algunos embajadores acreditados en el país, quienes la semana pasada propusieron que se declarara Estado de Emergencia nacional para combatir la crisis alimentaria.
Otra vez se pretende encontrar remedios de última hora para atacar los problemas más graves. Y, de nuevo, no parece haber conciencia de que, en vez de ello, lo que hay que hacer es aplicarse y gestionar los instrumentos e instituciones que ya existen para tales efectos. La medida idónea contra los efectos alimentarios de una sequía ha sido siempre contar con un efectivo sistema de alertas tempranas, el cual fue creado en 2005 con la Ley del Sistema de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan).
Lamentablemente dicho sistema no se aplicó adecuadamente, se desatendió y sucedió lo que está ocurriendo en el Corredor Seco de oriente y en otras áreas del país. No se trata, pues, de un asunto que requiere encontrar nuevas soluciones, sino de ejercer una adecuada administración pública para aplicar las herramientas que ya existen. El propio Relator Especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, en su reciente visita a Guatemala reconoció que dicho Sistema era el mecanismo adecuada, para prevenir este tipo de crisis y que había que fortalecerlo dentro de la institucionalidad del Estado.
En cuanto a la posibilidad de declarar Estado de Emergencia Nacional, la propia ley del Sinasan es-tablece explícitamente (artículo 17) que “el Conasan podrá aprobar planes estratégicos y operativos coyunturales para enfrentar problemas graves de desnutrición y hambre en poblaciones identificadas como de inseguridad alimentaria y nutricional, debiendo solicitar al Congreso de la República por conducto de la Sesan emitir las resoluciones correspondientes que permitan orientar los recursos de las instituciones que lo integran sin que para ello se declare Estado de Emergencia en las comunidades que sean identificadas”.
La declaración de estados de emergencia o prevención en el territorio nacional, aunque puede ser excepcion-almente necesaria, tiene una serie de inconvenientes, como el hecho de que en tales estados se dejan de aplicar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en las compras y contrataciones del Gobierno, además de que favorecen la cultura de la improvisación sin contribuir a la consolidación de soluciones de largo plazo ni al fortalecimiento institucional del país.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La Piedra Filosofal

Por alguna nefasta razón, los dirigentes (políticos, empresariales, sindicales, estudiantiles, gremiales) tienen en Guatemala la propensión a descalificar todo cuanto hayan realizado sus predecesores y a pretender encontrar soluciones instantáneas, mágicas y geniales a los sempiternos problemas nacionales. Cual émulos de Paracelso, se empeñan en descubrir la piedra filosofal que cure todos los males que aquejan al país en las áreas de salud, nutrición, seguridad, educación, etcétera, y, al mismo tiempo, volverse millonarios en el intento. Mientras tanto, los ensayos alquimistas solamente se traducen en proyectos cortoplacistas, institucionalmente débiles, financieramente ineficientes y políticamente insostenibles. Con esa visión miope, las políticas de estado de largo plazo nunca serán una realidad...

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

LA PIEDRA FILOSOFAL

Hace más de quinientos años los alquimistas se afanaban por obtener la piedra filosofal, sustancia única capaz de lograr no sólo la transmutación de los metales en oro, sino también de curar toda enfermedad, conseguir la panacea universal y asegurar la inmortalidad. Esa búsqueda de una solución instantánea a los problemas de la vida parece haber sido heredada por muchos dirigentes nacionales. Innumerables políticas públicas que se han ensayado en Guatemala son, más que políticas de estado sostenibles en el largo plazo, ensayos de alquimia que, en distintos campos del quehacer público, pretenden conseguir soluciones inmediatas, casi mágicas, a los profundos problemas nacionales. Peor aún, estas políticas que prometen soluciones instantáneas son impulsadas muchas veces a costa de sacrificar otras políticas de largo plazo que requieren de esfuerzo, paciencia y gestión continua, que han sido exitosas en otras latitudes pero que, para su desgracia, no son políticamente sexys.

Baste mencionar algunos ejemplos significativos. Los fantasiosos megaproyectos, como el anillo metropolitano o el aeropuerto en Masagua, solamente distraen tiempo y esfuerzos que bien podrían dedicarse a un sistema moderno de transporte masivo urbano o a concluir la modesta remodelación del aeropuerto La Aurora. O la ingenua idea de la mega-refinería, que tan magnánimamente nos iban a ayudar a construir nuestros vecinos mexicanos, solamente distrajo tiempo y esfuerzos que pudieron destinarse mejor a modernizar el sistema de almacenaje y distribución de hidrocarburos. O programas asistenciales tan bien intencionados como Creciendo Bien o Mi Familia Progresa que, lamentablemente, distraen recursos que estarían mejor empleados en el fortalecimiento de programas que sí son institucionales, como el de Seguridad Alimentaria y Nutricional, cuyas debilidades se han hecho evidentes en la actual crisis alimentaria.

Podemos mencionar también los esfuerzos que se han puesto en la Agenda Nacional de Seguridad, que podrían haber sido mejor empleados en la necesaria (y aún pendiente) implementación plena de la Ley Marco del Sistema Nacional de Seguridad. O la búsqueda de nuevas políticas de desarrollo rural integral, cuando ya hace años que existe un detallado acuerdo multipartidario sobre la materia, alcanzado en el marco del Plan Visión de País. O los repetidos intentos de hacer reformas puntuales al sistema tributario, cuando hace diez años se firmó un histórico Pacto Fiscal que establece las directrices que deberían guiar dichos esfuerzos.

Y no sólo el sector público está contagiado del virus del alquimista. Hace poco en un programa televisivo, un grupo de empresarios de la construcción señalaban la necesidad de diseñar un plan de largo plazo, con prioridades claras, para la obra pública, esfuerzo que sería loable realizar si no fuera porque ya está hecho, según consta en el Plan Multimodal vigente que debería regir dichas actividades. U otros empresarios que han subrayado públicamente la necesidad de perfilar un plan de políticas que fomente la competitividad, cuando hace años está vigente (y en gran parte pendiente) una completa Agenda Nacional de Competitividad.

Quizá lo que el país necesita es menos ingenio, y más empeño. Menos alquimistas, y más gestores. Menos aventureros, y más probos administradores de la cosa pública.

Opinión del lector
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA - Guatemala
Es que el transporte colectivo masivo no es una infraestructura que interese a la burguesia y oligarquia guatemalteca. Ellos estan interesados en la infraestructura para la exportacion. Los de adentro, que somos pobres, no somos mercado para ellos.

Por eso se dice y lo dijo Marx, El Estado esta al servicio de la oligarquia y de la burguesia y por eso hay que destruir al Estado. Y cuando el Estado esta al servicio de la sociedad se levantan los liberales y dice que hay minimizar al Estado porque distrae recursos que deben destinarse a seguridad (ejercito) y justicia (jueces vendidos al mejor postor).

El columnista tiene toda la razon del mundo, pero temo que es VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO y como dijo alguien: Darle consejos al que tiene el poder es como ladrarle a luna.

NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION

jueves, 27 de agosto de 2009

OTRA VEZ EL HAMBRE

Da vergüenza. Llora sangre. Indigna. Hiere. Los cuadros de desnutrición aguda que se están viendo en varios municipios de Guatemala deberían ser una afrenta para todos los guatemaltecos bien nacidos. No existe justificación para que ello ocurra y, hay que decirlo, el principal culpable es el gobierno: la institucionalidad que funciona en el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional -CONASAN- debería haber actuado oportunamente. Para eso existen una serie de mecanismos de alerta temprana para detectar el inicio de una agudización de la desnutrición y, con base en los indicadores correspondientes, actuar en consecuencia. Pero lo mismo que sucedió con "Creciendo Bien" (el programa estrella de la esposa del anterior presidente), sucede ahora con "Mi Familia Progresa" (el programa favorito de la esposa del actual presidente): los programas personales, no institucionales, distraen recursos y esfuerzos que deberían estar a disposición del CONASAN, y éste no puede actuar conforme su mandato legal. Sólo queda esperar que ésta sea la última vez que ocurre algo así en nuestra tierra...

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

OTRA VEZ EL HAMBRE

El premio Nobel de Economía (1998), Amartya Sen, planteó una de las paradojas más lacerantes de nuestro tiempo: la mayoría de las peores hambrunas del último siglo han ocurrido sin que exista una reducción significativa de la oferta de alimentos. Y ese es, lamentablemente, el caso de la crisis alimentaria que se está viviendo en el llamado Corredor Seco de Oriente en Guatemala. Esta nueva crisis, además de paradójica, debe ser motivo de vergüenza ya que, como el propio Sen lo afirma, “ninguna hambruna en la historia de la humanidad ha ocurrido en una democracia funcional”, es decir, donde exista libertad de expresión (y, con ella, capacidad de sonar oportunamente las alarmas) y un gobierno electo que debe rendir cuenta de sus actuaciones y omisiones.

La lacerante realidad de viven nuestros compatriotas del Corredor Seco es muy difícil de aceptar, especialmente si se toma en cuenta no sólo que en el país, en su conjunto, no hay escasez de oferta alimentaria, sino también que existe, desde años atrás, una institucionalidad púbica específicamente diseñada para prevenir estas situaciones. Pareciera ser que, al igual que en área de seguridad ciudadana (donde por mandato legal existe un Consejo Nacional de Seguridad que apenas si se ha reunido), en el área de seguridad alimentaria tampoco se ha hecho uso adecuado del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional –CONASAN- que, por ley, debiese operar bajo reglas específicas vigentes desde hace tiempo.

Conviene recordar que el CONASAN está integrado por el Vicepresidente de la República, quien lo preside; el Secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional –SESAN-, quien actúa como Secretario; el Ministro de Agricultura; el Ministro de Economía; el Ministro de Salud; el Ministro de Educación; el Ministro de Comunicaciones; el Ministro de Ambiente; el Ministro de Trabajo; el Ministro de Finanzas; el Secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia y la SOSEP. Cada uno de ellos es responsable de impulsar al interior de sus entidades el cumplimiento de la política de seguridad alimentaria, cuyas acciones deben derivarse de una evaluación integral por parte de tales entidades.

Ojalá que no haya ocurrido lo que muchas veces sucede con las políticas públicas en Guatemala, donde las políticas de Estado (de largo plazo, como la de Seguridad Alimentaria) se descuidan por atender políticas de Gobierno (coyunturales, como la de habilitar comedores solidarios en la ciudad capital, donde la hambruna se ve como una realidad lejana). Y ojalá también que esta nueva crisis alimentaria sea la última que viva nuestro país y que sirva de lección sobre la importancia de mantener efectivas las políticas de Estado en la materia y la institucionalidad que las respalda (como la SESAN).

No olvidemos también que, aunque las hambrunas reciben más titulares de prensa, la desnutrición crónica es un problema mucho más serio porque sus efectos de largo plazo son más graves y porque está más extendida en nuestro país. La desnutrición es no sólo una consecuencia de la pobreza, sino una causa de la misma pues torna a los niños en seres débiles física y mentalmente, limitando de por vida su capacidad productiva. No se trata, pues, de un asunto político-electoral, sino de un tema que debe ser tratado con Políticas de Estado, pues en él se habrá de definir, en gran medida, el futuro de Guatemala.

Opinión del lector
Pepe Recinos - Guate-Malawi (también Guate-Malí)
La unica politica estatal coherente y congruente con este tema debe ser el Control Natal de las clases bajas. Si quieren hijos para que les ayuden a trabajar, justificando así las Ongs y las iglesias que los muy pobres sigan teniendo a tantos nuevos niños, puede crearse otra política: Transferencias Condicionadas para Comprar Asnos y Mulas a las familias pobres. A cambio de que se esterilicen, desde luego. ¿Porqué desagrada tanto a tanta gente de la Clase Alta y de la Clase Media, esta clase de ideas, si ellos son ejemplos clarísimos de esterilización voluntaria?. De cada 10 mujeres católicas de clase media y alta que conozco, 9 se esterilizaron al segundo chirís. Hipocritones e hipocritonas que son

jueves, 20 de agosto de 2009

Nerviosismo Cambiario

Por alguna razón que no he logrado identificar (quizá de índole cultural o idiosicrática) los guatemaltecos --particularmente los de clase media urbana- le confieren una gran importancia y un enorme poder (que no tiene) al tipo de cambio como variable indicativa del desempeño de la economía nacional. En abril del año pasado eran los exportadores quienes se quejaban de la reducción del tipo de cambio y exigían la intervención del gobierno. Ahora son los comerciantes quienes se asustan del alza de esta variable y exigen al gobierno que la detenga. Ambos sectores, tradicionalmente (y al menos ante la opinión pública) no son precisamente de los que más simpatizan con las intervenciones gubernamentales, pero cuando se trata del tipo de cambio no dudan en acudir al Estado. Los agentes económicos guatemaltecos muestran aún (pese a varios años de vivir en un régimen de tipo de cambio flexible) una gran inmadurez para adaptarse a las variaciones cambiarias. A esto se refieren dos columnas que presento a continuación; la primera, la más reciente, se refiere al último episodio alcista; la segunda, publicada en abril de 2008, al episodio de apreciación de esa época. Las conclusiones son similares...
§ POLÍTICAS PÚBLICAS

NERVIOSISMO CAMBIARIO
Después de meses de estabilidad, el tipo de cambio del quetzal (por dólar estadounidense) sufrió un alza súbita en semanas recientes. Como era predecible, esta depreciación ha vuelto ha vuelto a evidenciar cierta inmadurez de los agentes económicos guatemaltecos de cara a las variaciones cambiarias. El tipo de cambio se cotizó a Q8.26 por dólar, lo que significó una depreciación de alrededor del 10% respecto a su nivel de hace un año. Semejante depreciación es un asunto de lo más común en países tales como Brasil, Chile, Colombia, Inglaterra o México que, al igual que Guatemala, tienen un régimen de tipo de cambio flexible, y en donde tales movimientos cambiarios apenas si generan alguna nota secundaria en la sección económica de los diarios.
En nuestro país, en contraste, las variaciones del tipo de cambio, por más moderadas que sean, son aún motivo de titulares de prensa, de debates académicos e, incluso, de emotivos campos pagados donde los comerciantes organizados solicitan al gobierno que impida que el mercado se exprese y que ponga precio tope al valor de la moneda. Este nerviosismo cambiario puede deberse, quizá, a los largos años (entre 1926 y 1986) en los que el quetzal valía lo mismo que el dólar, lo que dejó en el imaginario colectivo a la moneda nacional como una mercancía de precio fijo o hasta como un símbolo de la virilidad nacional, pese a los esfuerzos de la banca central por modernizar el sistema cambiario del país con la adopción de un régimen cada vez más flexible.
Si bien es cierto que el aumento reciente del tipo de cambio fue mucho más veloz de lo que acostumbra el adormecido mercado guatemalteco, y que siempre es bueno evitar fluctuaciones muy bruscas en esta variable para evitar que los agentes económicos adopten decisiones precipitadas, también lo es que, en las actuales circunstancias de desaceleración económica y luego de varios años de estabilidad y hasta de apreciación del quetzal, su moderada devaluación puede darle un pequeño respiro a importantes sectores productivos.
Resulta comprensible que el alza del tipo de cambio incomode a los importadores (pues sube el costo de sus compras) y a los guatemaltecos que viajan al exterior (pues se les encarece su paseo), pero su incomodidad forma parte del alivio para la alicaída economía nacional: los comerciantes se verán más incentivados a adquirir productos nacionales y los viajeros a hacer turismo interno. Los exportadores, por su parte, sentirán un alivio ante la caída que han sufrido las ventas al exterior, pues el tipo de cambio más alto les compensará parcialmente esta caída y les permitirá posicionarse mejor en los mercados externos.El tipo de cambio flexible es parte integral del régimen monetario de metas de inflación que, con una economía anémica, requiere que el banco central reduzca las tasas de interés, lo que a su vez provoca una caída en la demanda de quetzales y, con ello, una depreciación cambiaria. Los efectos de estímulo a la economía derivados de la depreciación pueden complementar a la política monetaria y fiscal anticíclica en un momento en que los bancos están renuentes a activar el crédito. Aunque un tipo de cambio más elevado puede tener consecuencias inflacionarias, en este momento las mismas se ven contrarrestadas por la caída de precios de varios productos a nivel internacional, de manera que parece un buen momento para que el quetzal se deprecie.

Opinión del lector

ROBERTO LOPEZ PORRAS - U.S.A.
LOS JUEGOS CAMBIARIOS. Si yo soy un rentista que deriva ingresos en dólares, la devaluación del quetzal me favorece, si soy un comerciante importador, la devaluación encarecerá los productos que importo con lo cual se reduciran mis ventas y mi capacidad para mantenerme en el mercado, si soy un productor de azucar, la devaluación del quetzal me afectará parcialmente por la importación de fertilizantes, equipos de fumigación, que serán más caros en quetzales y ello afectará mi decisión de invertir ya que las nuevas maquinarias, tecnologia etc. que importe seran más caras, pero, si soy un exportador la devaluación del quetzal me favorecerá y estimulará mi competitividad y mis exportaciones. El juego de variables macreconómicas incluye la tasa de cambio y el ideal es tener una moneda estable, sin embargo, en la medida en que la economía esté inserta en el mercado internacional, a través de las corrientes comerciales de dos vias, las corrientes turísticas receptivas, las remesas familiares, las inversiones, los préstmos de fuentes externas, etc. los cambios en la tasa de cambio afectarán positiva o negativamente todo el aparato productivo y tambien las decisiones empresariales yu del Gobierno. En épocas de crísis hay que adaptar la Política Económica del Gobierno y dentro de ella la política fiscal,la política crediticia, la política de cambios y por el lado privado tambien se requiere adoptar políticas acordes al entorno público e internacional. La economia es un proceso dinámico, de decisiones diarias, de políticas creativas y de adaptación, ello nos enseña a navegar en el opceano de la economia mundial y por ello tanto el Gobierno como las empresas no pueden prescindir del análisis de las condiciones macro-económicas, sectoriales, internas y externas para adoptar las mejores decisiones. Las políticas de intervención periódica del Banco de Guatemala, en el mercado cambiario, permiten estabilizar o reducir la volatilidad de la Tasa de cambio, sin embargo, ello tiene un límite macroeconómico. El Fondo Monetario Internacional próximamente repartirá Derechos Especiales de Giro a los países hasta un monto global de 283 mil millones de DEG(Canasta de Monedas)conforme a un Plan anticíclico aprobado por la Reunión del gupo de los ocho,G8 con el objeto de reforzar las reservas internacionales, especialmente de los países en desarrollo, ello permitirá resistir los efectos de la crísis en la Balanza de Pagos y en la economía.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS (publicado el 22 de abril de 2008)
EL TIPO DE CAMBIO, EN PERSPECTIVA

El jueves pasado, un diario matutino publicó en primera plana el alarmante titular “Dólar Cae en Picada”, que refería a la noticia de una reducción “importante” que el tipo de cambio de quetzales por dólar había registrado el día anterior. El titular me lució algo exagerado no sólo porque, objetivamente, no existía (al menos hasta el pasado viernes) ninguna caída “en picada”, sino porque la coyuntura económica del país (ya no digamos la política y social) ofrecía ese día al menos otras tres noticias más merecedoras de una primera plana. En descargo del matutino, reconozcamos que en Guatemala, a pesar de tener un régimen de tipo de cambio flexible, el mercado está muy poco acostumbrado a fluctuaciones que en cualquier país con similar régimen cambiario serían consideradas perfectamente normales. Por ello una reducción en nuestro tipo de cambio, por modesta que sea, es una anormalidad generadora de titulares de prensa que, en otros países, a penas serían una noticia de relleno en la sección económica.
Para poner en perspectiva la caída del dólar, que es un fenómeno mundial desde hace varios meses, la apreciación del quetzal ha sido de 1.3% en los últimos doce meses (0.85% del 1 al 17 de abril). Esta apreciación respecto del dólar dista mucho de ser significativa si se le compara, por ejemplo, con la del real brasileño, que se ha apreciado 18.6% en un año (4.9% en abril); la del peso mexicano, que lo ha hecho en 4.6% en un año (1.7% en abril); o, la del dólar canadiense, que se depreció 10.6% en al último año (1.7% en abril). En estos países, como en todos aquellos que manejan tipos de cambio flexibles, las fluctuaciones cambiarias no sólo son mucho más frecuentes sino que mucho más pronunciadas que las que estamos viendo ahora en Guatemala. En esos mercados los agentes económicos están habituados a este tipo de variaciones y han aprendido a diversificar las monedas en sus operaciones financieras y a realizar las coberturas cambiarias que les permitan minimizar los riesgos de pérdidas por las fluctuaciones cambiarias.Lo extraordinario es el enorme monto de dólares que el Banco de Guatemala ha comprado al haberse activado, con la caída del precio del dólar, la regla de participación en el mercado cambiario que obliga al banco central a comprar dólares cuando la fluctuación del tipo de cambio (una vez éste baja de Q7.6 por dólar) es mayor a 0.1% de un día para otro. La compra de dólares que el Banco se ha visto obligado a realizar en los últimos días es indicativa de que la referida regla, aunque tiene sus bondades en cuanto a dar normas claras respecto de la intervención de la autoridad en el mercado para moderar la volatilidad, resulta demasiado restrictiva y debería flexibilizarse. Con ello, el Banguat no sólo evitaría emitir la gran cantidad de quetzales que debe pagar cada vez que compra dólares, sino que propiciaría una reducción de costos de los bienes importados (ambos factores reducirían las presiones inflacionarias) y, quizá más importante, contribuiría a que el mercado vaya adquiriendo la cultura de operar en un sistema en el que el tipo de cambio fluctúa a diario sin generar nerviosismos (y titulares de prensa) injustificados.

miércoles, 12 de agosto de 2009

La Franja Sí, Pero No Así

Pocos gobiernos en la historia de Guatemala (y del mundo) han sido tan corruptos y nefastos como el de Romeo Lucas (a quien Dios no tenga en su gloria). Durante su régimen se construyó la hidroeléctrica de Chixoy, que al día de hoy continúa siendo la principal generadora de energía del país. Su innegable utilidad que perdura hasta ahora no es, de ninguna manera, justificación para aceptar que Chixoy le haya costado a los guatemaltecos cinco veces más dinero (impuestos, pues) que lo que debió haber costado en ausencia del descarado robo que dicho proyecto generó. En tiempos de Lucas también se inició la carretera de la Franja Transversal del Norte. Hoy revive ese pequeño monstruo, y amenaza con convertirse en el Chixoy del siglo XXI: útil, necesaria, pero exhorbitantemente cara. El proceso de licitación de dicha obra es, cuando menos, dudoso. A eso me refiero en mi opinión de esta semana.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

LA FRANJA SÍ, PERO NO ASÍ

A finales de junio pasado, el Vicepresidente Espada dio declaraciones a algunos medios de comunicación sobre el análisis que dijo haber realizado, con los ministros de Finanzas y de Comunicaciones, respecto del proceso de contrato para la construcción de la carretera de la Franja Transversal del Norte, y de cuyo resultado surgió la recomendación (mas no la orden) de repetir la licitación de dicha obra. En las noticias publicadas al respecto no se abundó sobre las razones en las que el alto funcionario basaba su recomendación que resultaba, cuando menos, desconcertante.

Cuando se analizan los detalles del referido proceso y las recientes decisiones legislativas respecto del mismo, el desconcierto se troca en preocupación por el descuido y falta de rigor (como mínimo, para no ser mal pensados) con que se ha manejado el asunto. Como se recordará, el proceso de licitación del proyecto se realizó en 2006 y resultó adjudicada la única empresa (Solel Boneh) que entonces mostró interés dadas las características y condiciones que rigieron la licitación. Entre esas condiciones se incluía que la compañía que resultara favorecida en la licitación debería hacerse cargo de obtener el financiamiento correspondiente.

Durante los últimos meses, el Congreso de la República estuvo discutiendo un proyecto de ley que modifica esas características y condiciones; por ejemplo, se modifica la indicada cláusula referente al financiamiento, introduciendo la adquisición de deuda por parte del Estado con el BCIE (a una tasa de interés bastante elevada, por cierto, quizá para cubrir los riesgos de un proyecto que ni siquiera tiene definida la totalidad de trazos donde se construirá), además de introducir cláusulas que permiten que el Estado le otorgue anticipos al constructor y una mecanismo que favorece a éste cuando ocurran alzas en los costos de construcción.

Estas cláusulas introducen condiciones muy distintas a las que rigieron la licitación de 2006, por lo que, cae de su peso, deberían generar una repetición del proceso a fin de que todos los constructores potencialmente interesados puedan participar en igualdad de términos dentro del nuevo marco de referencia para la ejecución del proyecto. Sin embargo, lejos de ello, la semana pasada el Congreso aprobó (en medo de las bullas de la aprobación de los bonos y de las leyes de la CICIG) dichas modificaciones incluyendo una que, para más inri, indica que la adjudicación realizada en 2006 continúa siendo válida, pese al cambio en las reglas de juego.

Es una lástima que los diputados no hayan tomado en cuenta la acertada sugerencia que hace mes y medio les hiciera el Vicepresidente Espada, en cuanto a que lo más conveniente era repetir la licitación, aunque se atrasara algunos meses el inicio del proyecto. La Franja es una obra de infraestructura de especial importancia porque, por una parte, podía haber sido un ejemplo de cómo llevar a cabo un proyecto de alianza público-privada y, por otra, porque tiene un alto potencial de repercusión en el desarrollo económico y social de una de las zonas más abandonadas de Guatemala. Un proyecto tan bueno para el país merece llevarse a cabo mediante las normas más estrictas de calidad, probidad y transparencia. Ojalá pueda enderezarse el rumbo.

Opinión del lector
Carlos Alberto Asturias Paz - Guatemala
Vergonzoso, si el que debe sera el gobierno y el que paga con sus impuestos el ciudadano, una carretera con el derecho de via y pendientes completo, lo que resta es fisico.
Don Carlos Romo Toriello - Mexico
Opinion

En referencia a su articulo le comento lo siguiente:

Cabe mencionar que en Mexico la red nacional de carreteras se compone de tres elementos, la red municipal o anexos carreteros, la red nacional o estatal y la red federal o carreteras de largo kilometraje o interestatal.

Uno de los principales costos no es el de la construccion de la misma carretera, si no su propio mantenimiento que abarca cerca del 75% del costo total.

Dicho esto, cabe comentar que en terminos de competitividad carretera estamos muy por debajo de algunos paises sudamericanos, por lo que el gobierno federal atravez de la secretaria de comunicaciones y transporte se comprometido a desarrollar un plan de desarrollo carretero dividido en varias franjas.

Cabe mencionar que la poblacion de mexico es de mas de 106 millones de habitantes,con una superficie de mas de dos millones de kilometros cuadrados en donde se desplazan mas de 25 milliones de vehiculos.

Para ello la S.C.T. planea desarrollar 356 mil kilometros de "highways", 26 mil kilometros de "railways", y 114 puertos.

Sin embargo seguimos teniendo una competitividad muy baja ya que ocupamos el lugar 64 de 125 paises.

Es decir tenemos insuficiente cobertura, para dar una cifra mas precisa cerca de .18 highways por kilometro cuadrado.

Aunado a esto tenemos una alta dependencia de "roads" ya que el 67% del "freight" y 99% de los pasajeros son domesticos.

En este sentido creo que hay una gran necesidad de requerimientos de inversion para mantener, ampliar y mejorar la infraestructura del transporte la cual requiere de mejores estandares de calidad y servicios.

No solo para mejorar los niveles de competitividad, si no para crear ventajas competitivas que ayuden al intercambio comercial en el cual Mexico ocupa el quinceavo lugar en el mundo.

Alexis Carreño - Guatemala.
El asfalto, por què eso es lo que falta, en la FTN, beneficiarà a un contigente de finqueros, pues anteriormente estas tierras se las habian donado a varios militares colaboradores de Lucas, y estos por quedarles muy lejos y que no les eran rentables las vendieron a troche moche, y, ahora son excelntes fincas ganaderas y fincas adquiridas por empresarios de las palmas para su siembra masiva,ademàs ahì està instalado el oleoducto de la petrolera perenco y la nueva EPI La licitaciòn no se repitiò por que corriò plata en abundancia de parte de los de la SOLEL...Luego entonces, estas transnacionales y finqueros tendràn que negociar y renogociar, y se entramparà otro tiempo.
Juan Andrade -
Como siempre las políticas de los distintos gobiernos el llamado desarrollo es sinónimo de oportunismo y robo, para todo el pueblo cueste lo que cueste lo tendrá que pagar con mayores impuestos, mas hambre, mas desnutrición, menos educación, menos seguridad. Porque esto de la trasversal del norte no es un proyecto nuevo, y del nuevo siglo, sino esto viene desde las décadas del 70 y 80 donde los militares hicieron su fiesta con la repartición de las tierras del norte, recuerdo el nefasto gobierno de Lucas Garcia que desvió tantos recursos para esta carretera, hoy supuestamente el actual gobierno quiere llegar a beneficiar a mas de 6492 comunidades, y un sin número de terratenientes militares, pero también vendrá a beneficiar a las trasnacionales del norte, el narco trafico. En otras palabras más prestamos, y distribuirlos para unos pocos, pero anteponiendo las necesidades de miles de campesinos que al final de cuentas serán los menos beneficiados

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Seguridad y justicia eficientes son condiciones indispensables para invertir, producir y crecer La semana pasada participé en un foro organi...