domingo, 8 de abril de 2012

Esperanza Santa

La sociedad de hoy está confundida, desorientada y sin valores. Quizá la Semana Santa sea un momento propicio para reflexionar respecto de los principios que pueden ayudarnos a superar esta situación.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
 ESPERANZA SANTA
Este Viernes Santo, por primera vez después de muchos años, habrá asueto oficial en Cuba, como una concesión extraordinaria de Raúl Castro a la petición directa del Papa Benedicto XVI en su reciente visita a la isla; quizá un signo de esperanza de que –con la debida paciencia, la adecuada disposición de ánimo y la confluencia apropiada de circunstancias- es posible construir la concordia y el progreso social incluso en presencia de posiciones aparentemente irreconciliables (en este caso el castro-leninismo cubano y el catolicismo romano).
El mensaje del Papa en México y Cuba se enfocó a insuflar esperanza en dos naciones afligidas por problemas que, en gran medida, se replican a lo largo de Latinoamérica. El pontífice expresó en México sus sentimientos encontrados de alegría y esperanza, a la vez que de luto y angustia, como los que sentimos diariamente los habitantes de esta región rica en recursos humanos y naturales, pero violenta e injusta al mismo tiempo.
El Papa explicó que uno de los propósitos principales de su viaje (y una misión de la Iglesia en el mundo moderno) era educar las conciencias, desde una perspectiva de responsabilidad moral, a fin de combatir los males de la violencia y la injusticia. Desde su perspectiva, la falta de conciencia moral es lo que hace que sociedades como la mexicana (o, por extensión, la guatemalteca) sucumban ante la idolatría del dinero fácil y las falsas promesas de la corrupción y el narcotráfico.
En contraste con su predecesor, el carismático Juan Pablo II, el papa Benedicto recurre más a la razón que a la emoción en su intento de ganar almas para la causa: si Dios no está presente en la vida cotidiana, el vacío lo llena el mundo moderno con sus propios paraísos; por ende, la Iglesia tiene por misión evidenciar lo falso de tales paraísos y hacer presente la verdad de Dios que da esperanza en medio de una realidad cotidiana difícil de soportar.
Plantea el Papa que la Iglesia no es un poder político, sino un poder moral cuya función es educar las conciencias, pero debe hacerlo tanto en el ámbito de la ética individual, como en el de la ética pública, ya que muchos de los líderes sociales (políticos, empresarios, comunitarios y religiosos) son creyentes cristianos en su vida privada, pero en el ámbito público practican la confrontación, la avaricia, o la búsqueda de gloria personal. El reto que Benedicto XVI le plantea a su propia Iglesia es el de formar conciencias no sólo con base en una moral individual, sino también en una moral pública que sea razonable para que pueda ser compartida y practicada tanto por creyentes como por no creyentes y, por ello, debe tratarse de una moral basada en la razón.
Este reto está en línea con pensamiento del Papa desde sus tiempos de cardenal Ratzinger: la razón puede fortalecer la fe y ésta, a su vez, iluminar la razón. La creciente secularización del mundo moderno es una de razones por las que, en opinión del Papa, la sociedad de hoy está confundida, desorientada y sin valores; por ello, el anuncio de Dios a través de la razón puede infundir esperanza en una sociedad que, a través de ese anuncio, puede redescubrir los valores esenciales que la guíen en su progreso.
Lo paradójico es que, según lo atestiguan el recibimiento y las celebraciones populares que desató la visita papal a México, en Latinoamérica el cristianismo es aún un asunto muy emotivo, lo que complica el desafío de la Iglesia pues debe mantener un equilibrio entre la intuición del corazón y la racionalidad de la fe, a fin de que razón y corazón se complementen en la educación de las conciencias para la construcción de una sociedad más solidaria y justa, más próspera y segura.
La Semana Santa en Guatemala –repleta de manifestaciones de emotividad religiosa, pero también de costumbres y tradiciones seculares- puede ser una ocasión propicia para reflexionar sobre los valores que la mayoría de guatemaltecos (creyentes o no) compartimos con líderes religiosos como el Papa: el respeto a la familia, a la libertad, a la justicia y a la dignidad de la persona. Esos valores no sólo contribuyen a evitar que los jóvenes caigan en la ambición del dinero fácil a través de caminos falsos y violentos, sino también a superar la desesperanza y desconsuelo que muchas veces amenaza con envolvernos.

domingo, 1 de abril de 2012

Pequeñas Grandes Decisiones

Un estadista se define por las pequeñas decisiones que toma día con día. En particular, se define por el legado que puede dejarle a su país en forma de instituciones que funcionen y contribuyan al progreso de su pueblo. Una de esas instituciones es la administración tributaria. Una administración tributaria efectiva es una condición sine qua non para la exitosa movilización de recursos y, por lo tanto, para la efectividad de las políticas públicas en cualquier país.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
PEQUEÑAS GRANDES DECISIONES

Una de las principales responsabilidades de los mandatarios es tomar decisiones (aunque algunos de los que hemos tenido en años recientes parecieron rehuirlas). Las decisiones que cada día adopta un presidente, van configurando gradualmente un estilo de gobierno y definiendo las probabilidades de éxito de su administración. Decisiones que, en apariencia, son pequeñas, pueden tener consecuencias trascendentales para el Estado: tal es el caso del nombramiento del Superintendente de Administración Tributaria que el presidente habrá de definir en los próximos días.
Pocas áreas de política pública son tan importantes para impulsar el desarrollo económico y social como el fortalecimiento de las instituciones. Una cultura cívica basada en el imperio de la ley, junto con gobiernos que gocen de credibilidad ante la ciudadanía y un marco legal-judicial vigoroso, son las piezas calves de la institucionalidad que cualquier país debe priorizar para proporcionar a sus ciudadanos niveles adecuados de progreso y bienestar.
También debe ser prioritario el establecimiento y consolidación de las instituciones económicas que posibiliten mantener la estabilidad macroeconómica, el acceso y defensa de los derechos de propiedad, así como el funcionamiento competitivo de los mercados. Entre estas instituciones que permiten crear mercados (como el registro catastral), regular los mercados (como la supervisión de entidades financieras), estabilizarlos (como el banco central) o legitimarlos (como el seguro social), se encuentran las instituciones que administran los ingresos y los gastos del gobierno.
Hoy más que nunca, cuando el gobierno recién consiguió la aprobación de su propuesta de actualización tributaria, es necesario enfatizar que la existencia de leyes tributarias no es suficiente, en sí misma, para garantizar del éxito de la recaudación fiscal: es un hecho mundialmente aceptado que la existencia de una administración tributaria efectiva es una condición sine qua non para la exitosa movilización de recursos fiscales. Una gestión diligente en la recaudación de los impuestos existentes puede hacer innecesaria, o al menos reducir, la multiplicación futuras reformas tributarias.
El modelo institucional de administración tributaria que ha sido adoptado en Guatemala es el de establecer una autoridad fiscal semi-independiente: la Superintendencia de Administración Tributaria –SAT-. Este enfoque se basa en el modelo de “agencia ejecutiva”, ampliamente adoptado en el Reino Unido y en muchos otros países, como una forma de mejorar el desempeño de ciertas funciones gubernamentales. Las razones para adoptar dicho modelo tienen que ver con la efectividad y la eficacia: primero, porque una agencia especializada puede focalizar sus esfuerzos en su único mandato; segundo, porque una institución autónoma puede manejar sus asuntos ordinarios sin contaminarse de las presiones y motivaciones políticas; y, tercero, porque con un sistema de recursos humanos independiente puede reclutar, retener (o despedir) y motivar a sus empleados hacia niveles superiores de desempeño.
Para que la SAT esté en posibilidad de cumplir con sus objetivos, es imprescindible que los candidatos a superintendente reúnan una serie de cualidades y requisitos mínimos para el desempeño de tan alto cargo. Debe tratarse, claro está, de expertos en materias fiscales o tributarias, preferiblemente con experiencia técnica en el área. Pero, además, debe tratarse de personas de comprobada probidad, con liderazgo y capacidad de gestión, independencia de criterio vis à vis intereses políticos, gremiales o empresariales y, al mismo tiempo, con buena cintura política y amplio conocimiento del funcionamiento del gobierno y sus instituciones. En pocas palabras, un profesional de altísimo nivel.
La decisión del presidente de la República respecto del futuro Superintendente de la SAT será trascendental: de ella dependerá, en gran medida, no sólo el éxito de la reciente reforma tributaria sino también –y más importante aún- el éxito de la gestión de gobierno en materia de fortalecimiento institucional que, a su vez, es una pieza central para definir las posibilidades de desarrollo del país. Se trata pues, de una pequeña gran decisión, de esas que diferencian a un estadista de un gobernante del montón.

jueves, 22 de marzo de 2012

Re-Penalizar las Drogas

La propuesta repentina del presidente Pérez Molina de discutir la despenalización de las drogas ha puesto en evidencia lo complejo del tema. Resulta evidente que la propuesta tiene mérito, pero que su tratamiento debe ser no sólo integral, sino también gradual. En este enfoque gradual, hay que definir bien a qué etapa del negocio de las drogas se van a referir la medidas, y debe tenerse muy claro que no hay que confundir descriminalizar (dejar de considerarlo crimen) con despenalizar (dejarlo sin castigo). Como dicen los gringos, en los detalles está el diablo.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
RE-PENALIZAR LAS DROGAS

Una atrevida (y posiblemente prematura) propuesta del presidente Pérez Molina de discutir a nivel regional la despenalización de las drogas, disparó una precipitada (y ciertamente odiosa) respuesta en contrario del gobierno estadounidense que, por así decirlo, tuvo que inhalar profundo ante las declaraciones del mandatario guatemalteco. La opinión oficial de los Estados Unidos es que ese tema no se debate; y punto. Pero el debate está aquí, lo ha estado desde hace años y cada vez con más fuerza. Propuestas como la del presidente de Guatemala simplemente lo intensifican y ponen en evidencia su urgente necesidad.
El problema de las drogas y su tráfico no ha hecho más que empeorar en los últimos veinte años. Mientras que el conflicto entre y contra los carteles del narcotráfico en México y Centroamérica deja miles de muertos, la respuesta del principal país consumidor del mundo se centra más en fortalecer su frontera para impedir el paso de trabajadores indocumentados que para combatir el tráfico ilícito de drogas (de sur a norte) o de armas de fuego (de norte a sur). El clamor creciente en contra de esta situación refleja el hecho de que la política actual contra las drogas es un sonoro fracaso.
Encima de todo, la enorme crisis fiscal hace que el gobierno estadounidense reduzca el monto de recursos destinados a apoyar el esfuerzo de los países latinoamericanos por disminuir el flujo de drogas hacia el gigante del norte, lo cual refuerza la imagen de doble moral que la actual política anti drogas gringa proyecta en la opinión pública regional.
Por lo tanto, razones no le faltan a la propuesta de debatir la despenalización de la droga. Está claro, sin embargo, que el tema es sumamente complejo y que desata pasiones (especialmente en una sociedad tan conservadora como la nuestra). Su tratamiento requiere de políticas que, con gradualidad y lucidez, avancen poco a poco en nuevos enfoques que, sin descuidar los aspectos de seguridad pública, privilegien las aristas de salud pública asociadas con las drogas. Esto implica diferenciar el tratamiento que debe dárseles a los distintos tipos drogas y a sus distintas fases de mercado (producción, transporte, distribución, venta y consumo).
El problema básico es que una gran cantidad de personas (en Estados Unidos, pero también aquí) quiere consumir drogas que, al estar prohibidas, van a ser provistas por delincuentes; así, el uso de la fuerza pública para sacar a los traficantes de un área geográfica solamente hace que estos trasladen su sangriento negocio a otro lado, como lo atestigua la tragedia que hoy vivimos en Centroamérica y cuya reversión exige enfoques de política más ilustrados y efectivos.
Una línea que ha mostrado ser exitosa en otros países es la de descriminalizar el consumo de algunas drogas. En muchas partes de Europa la política anti drogas se basa en leyes benignas: la posesión personal de cualquier droga –incluso las más duras- no es un delito en España, Portugal, Italia, la República Checa ni en los países bálticos; algunos estados alemanes y cantones suizos siguen la misma línea. Los castigos no son penales sino administrativos: imposición de multas, retiro de la licencia de conducir, y envío a cursos de tratamiento y disuasión. La aplicación de este enfoque ha aumentado la efectividad en el uso de los recursos estatales hacia el tratamiento de las drogas y (contrario a lo que sostenían los opositores estas medidas) no ha aumentado el consumo de drogas.
Se trata de tomar medidas pragmáticas y, en este enfoque gradual, no hay que confundir descriminalizar con despenalizar. El tráfico y consumo de drogas debe combatirse pues (por mucho que al final se trate de una decisión personal del consumidor) causa pérdidas y costos sociales (lo que los economistas llamamos externalidades negativas) que ameritan su estricta regulación. Pero no puede seguirse haciendo como hasta ahora.
Está claro que se necesitan políticas más ilustradas y efectivas para combatir las drogas. Y que tales políticas no pueden ser unilaterales, sino que deben implementarse a nivel regional. La mesa está servida y el debate ya empezó, por más que el gobierno estadounidense se esfuerce en retrasarlo debido, quizá, a lo adicto que está –valga la expresión- a su longeva y fallida política anti-drogas.

domingo, 18 de marzo de 2012

Energía Social Desperdiciada

El populismo ofrece soluciones mágicas que, por lo regular, desembocan en desastres cuando el remedio sale más caro que la enfermedad. El anti-estatismo (empezando por el de los anarco-capitalistas libertarios) debilita el sentido de Nación y contribuye a poner en riesgo la gobernabilidad. Ambas expresiones abonan a la proliferación de ONGs  que se oponen sistemáticamente a todo, pues a través de su activismo generalizado aseguran el sustento de la cooperación internacional. Los guatemaltecos debemos aprender del pasado para no repetirlo, y debemos esforzarnos por salir de la trampa de la infame olla de cangrejos en la que cada quien se contenta con el fracaso del vecino. Para ello es necesario que toda la energía social que se percibe en la realidad actual se canalice hacia construir (no a destruir) un mejor futuro.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
ENERGÍA SOCIAL DESPERDICIADA

Las protestas en las calles y la toma de carreteras se han convertido en el primer recurso (en vez de ser el último, como en sociedades más evolucionadas) para expresar la oposición de diversos sectores y organizaciones sociales a determinadas medidas o actividades: en los últimos años ha habido un tsunami de protestas y disturbios contra políticas de gobierno y contra operaciones de inversión privada (minas, hidroeléctricas, fábricas, plantaciones, etcétera). El “poder de la calle” es, por una parte, resultado de la falta de representatividad y eficiencia de nuestro sistema de partidos políticos y, por otra, consecuencia de la tremenda debilidad del estado guatemalteco y sus instituciones, así como de una ausencia de sentido de nación que sea capaz de crear una visión de futuro compartido.
Estos movimientos sociales organizados pueden jugar un rol constructivo si se organizan en torno a reivindicaciones concretas generadoras de propuestas específicas; pero cuando únicamente se centran en esgrimir el poder de veto, sin proponer soluciones ni abrirse al diálogo, dificultan la agenda de desarrollo y debilitan aún más la institucionalidad, el estado y el sentido de nación. Resulta paradójico que este tipo de movimientos “anti-todo” se vean fortalecidos, probablemente sin querer, por algunos aliados inadvertidos.
Por ejemplo, los libertarios opuestos sistemáticamente a todo lo que suene a gobierno han predicado durante años un discurso anti-estatal que echó raíz en una población recelosa del gobierno debido a los terribles abusos de autoridad que manchan nuestra historia. El problema es que una población suficientemente desconfiada del gobierno es –azuzada por la retórica libertaria- tierra fértil para el discurso populista “anti-todo” que la seduce a luchar en contra de su propio interés de salir de la pobreza y la exclusión.
Otros que, aparentemente sin querer, contribuyen a que poblaciones enteras arriben al callejón sin salida de la oposición “anti-todo” son los ciudadanos noruegos, suecos u holandeses cuyos impuestos se convierten en millonarias contribuciones a ONGs que, supuestamente, deberían apoyar el combate a la pobreza en el Tercer Mundo pero que, muchas veces, sólo están interesadas en conservar el statu quo y perpetuar el círculo que les permita seguir recibiendo la generosa cooperación extranjera.
Curiosamente, en Guatemala los libertarios y las ONGs “anti-todo” parecen ser relativamente más abundantes que en otros países latinoamericanos, lo cual hace que aquí sea más difícil fortalecer la democracia representativa, robustecer al estado y construir un sentido de nación compartido por la mayoría de guatemaltecos. La gran cantidad y prominencia de ONGs activistas –que agrupan a intelectuales anticapitalistas, defensores de la madre tierra, clérigos, militantes del new age y bohemios- es indicativa de la ausencia de estado y de instituciones ciudadanas en el país.
Esa enorme energía social que las ONGs activistas canalizan hoy hacia protestas sin propuestas podría estar mejor utilizada en organizar a las comunidades para exigir y vigilar que el gobierno local y el nacional hagan buen uso de los impuestos y que implementen políticas que aseguren que los recursos del país se aprovechen hoy sin comprometer a las futuras generaciones. Nuestra sociedad debe aprender del pasado y salir de la tristemente célebre trampa de los cangrejos guatemaltecos.
Otros países lo han logrado. Alemania es hoy el pilar firme en el que aún se sostiene la economía europea, pero no siempre fue así: luego de una terrible hiperinflación los alemanes decidieron que “nunca más”, así que adoptaron las instituciones y reglas necesarias para evitar que tal situación se repitiera, y construyeron la masa ciudadana crítica que entiende y defiende tales instituciones y reglas.
Guatemala tiene que combatir monstruos más terribles que la hiperinflación, de manera que construir las instituciones, reglas y masa ciudadana crítica que necesitamos es una tarea muy compleja. No obstante ello, el potencial humano, el deseo ciudadano y el sentido de “nunca más” parecen estar aquí y debemos aprovecharlos. Pero si la insatisfacción popular se ve descarrilada por el anti-estatismo y por el populismo, todo ese potencial de energía social se verá desperdiciado.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Más Allá de lo Fiscal

El nuevo gobierno de Otto Pérez Molina ha arrancado con la propuesta de girar en torno a cuatro ejes; dos ejes sociales (Seguridad y Ruralidad-Hambre-Cero) y dos económicos (Pacto Fiscal y Política de Competitividad). Recientemente se dio el lanzamiento público, en un elegante y bien organizado acto en el Palacio Nacional, la política de exportaciones y competitividad. Resulta positivo que la nueva Política Integrada de Comercio Exterior apueste por aumentar la productividad y la diversificación. En la práctica, los grandes retos serán, por un lado, priorizar las medidas más importantes (pues en la política presentada sólo se da un muy extenso listado de medidas sin que las mismas estén clasificadas según su grado de importancia y factibilidad) y, por otro, alinear los recursos e incentivos de la administración pública para lograr su efectiva puesta en práctica.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS
MÁS ALLÁ DE LO FISCAL
No sólo de política fiscal vive el hombre. Ni sólo de política monetaria. De hecho, para efectos de impulsar el desarrollo económico-social de manera integral y sostenible en el largo plazo, otras políticas públicas son tanto o más importantes que la fiscal y la monetaria. Resulta por ello positivo que el gobierno, a un mes de haber tomado posesión, haya anunciado el lanzamiento de una Política Integrada de Comercio Exterior, Competitividad e Inversiones.
En su más reciente reunión, el Consejo Nacional de Promoción de Exportaciones –Conapex-, integrado por representantes de los sectores público y privado, le presentó al presidente Pérez Molina una puesta al día de la referida política, que busca el aumento y la diversificación de las exportaciones, así como la atracción de inversiones productivas y el fomento de las pequeñas y medianas empresas.
La importancia de una política comercial radica en que la inserción de cualquier país en los mercados internacionales es una pieza crucial para coadyuvar al desarrollo económico: la expansión del comercio contribuye a mejorar la productividad a través de mayores economías de escala en el sector de las exportaciones que, en el largo plazo, puede generar una ventaja comparativa dinámica mediante la reducción de los costos para el país exportador. Otra de las ventajas del impulso al comercio exterior es que éste propicia una interacción con los mercados internacionales que favorece la adquisición de nuevas tecnologías y conocimiento a través del intercambio de bienes, servicios y capitales con el resto del mundo.
Esto es relevante para Guatemala, donde el comercio exterior (exportaciones más importaciones) representan más del 60% del Producto Interno Bruto –PIB-, lo que implica que nuestra economía es relativamente abierta: no tanto como, por ejemplo, Chile o Costa Rica (con un nivel de apertura de 100% del PIB), pero bastante más que Brasil (25%) o Colombia (38%). Existe, pues, un buen margen para continuar aumentando nuestras exportaciones y, especialmente, para seguir diversificándolas: si bien el mercado de los Estados Unidos es ahora menos importante (hacia allí se destina el 42% del total de nuestras exportaciones) que hace una década (cuando representaba el 55%), aún somos muy dependientes de los vaivenes de esa economía.
En tal sentido, es importante que la nueva Política Integrada de Comercio Exterior, Competitividad e Inversiones apueste por mejorar la productividad, diversificar la oferta exportable, propiciar el acceso a nuevos mercados y promover la inversión extranjera directa, sin recurrir a expedientes históricamente superados (como el de propugnar por una devaluación de la moneda, que es una manera insostenible de abaratar las exportaciones). Aunque, en términos generales, la política propuesta es integral y coherente, quizá será necesario hacerle algunos afinamientos.
Por un lado, convendría que en el área de atracción de inversiones las medidas se enfocaran menos en escoger “sectores prioritarios” a ser incentivados, y más en crear condiciones generales favorables a la inversión. Por el otro, sería bueno que, en el afán por fomentar las exportaciones, no se perdiera de vista que dicho fomento no debe ser el objetivo final: como país nos conviene exportar más, no como un fin en sí mismo sino como un medio para obtener recursos que sirvan para pagar lo que nos viene del exterior en forma de bienes, servicios o capitales necesarios para aumentar nuestro consumo y, por ende, nuestro bienestar.
En otras palabras, las medidas que se tomen para facilitar el comercio –no sólo para las exportaciones sino también para las importaciones- deben ocupar un lugar preponderante en la anunciada política de comercio exterior. Es bueno aumentar la eficiencia para exportar, pero (contrario a lo que muchos piensan) también es bueno mejorar la eficiencia para importar: un mejor acceso a bienes importados no sólo permite a los consumidores satisfacer mejor sus demandas, sino que también –y más importante- les permitirá a los productores acceder a insumos y bienes de capital en mejores condiciones para producir a costos menores, aumentando así su productividad. Vale la pena recordar que los grandes países exportadores (como, por ejemplo, China) son, necesariamente, grandes países importadores.

domingo, 11 de marzo de 2012

Tabla: transparencia en entidades autónomas y descentralizadas

TRANSPARENCIA FINANCIERA EN ENTIDADES AUTÓNOMAS

Entidad
Publicación de su Presupuesto
25 pts
Estados Financieros
25 pts
Informe de Auditoría Externa
25 pts
Informe de Auditoría de la Contraloría General de Cuentas
Calificación
En la entidad
12.5 pts
En la CGC
12.5 pts
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS 
SI, último 2012
SI, en Informe de Labores y de la CGC, último a 2010
SI, último a 2010
SI, último a 2009
SI, último a 2010
100.0
Instituto de Fomento Municipal, INFOM
SI, último 2012
SI, en informe de auditoría externa y de CGC, último a 2010
SI, último a 2010
NO
SI, último a 2010
87.5
Banco de Guatemala, BANGUAT
SI, último 2012
SI, último a 2011
SI, último a 2010
NO
NO
75.0
Superintendencia de Bancos, SIB
SI, último 2011
SI, último a 2010
SI, último a 2010
NO
NO
75.0
Contraloría General de Cuentas, CGC
SI, último 2012
NO
SI, último a 2008
NO
NO
50.0
Instituto Guatemalteco de Turismo, INGUAT
SI, último 2012
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
SI, sólo el link a CGC
SI, último a 2010
50.0
Ministerio Público, MP
SI, último 2012
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
SI, último a 2007
SI, último a 2010
50.0
Procuraduría de los Derechos Humanos, PDH
SI, último 2011 en su Plan Operativo Anual
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
SI, sin anexos, último a 2010
SI, último a 2010
50.0
Superintendencia de Telecomunicaciones, SIT
SI, último 2011
NO
SI, sólo de Activos Fijos
NO
NO
50.0
Corte de Constitucionalidad, CC
SI, último 2011
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Empresa Portuaria Nacional Santo Tomás de Castilla, EMPORNAC 
SI, último 2011
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Empresa Portuaria Quetzal
SI, último 2011
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, INTECAP
SI, último 2012
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Instituto Nacional de Electrificación, INDE
NO
SI, último a 2010 y en Informe de CGC a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Municipalidad de Villa Nueva
SI, último 2009, en su Memoria de Labores
NO
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Organismo Judicial, OJ
Si, último 2012
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Superintendencia de Administración Tributaria, SAT
SI, último 2011
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010, en ejecución y recaudación
37.5
Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC
SI, último 2011
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
37.5
Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala, CDAG
NO
NO, sólo en el Informe de CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
12.5
Municipalidad de Guatemala
NO, sólo en las oficinas de la Unidad de Información
NO
NO
NO
SI, último a 2010
12.5
Municipalidad de Mixco
NO
NO
NO
NO
SI, último a 2010
12.5
Registro de Información Catastral, RIC
NO
NO, sólo en Informe CGC, último a 2010
NO
NO
SI, último a 2010
12.5
Registro General de la Propiedad, RGP
NO
NO
NO
NO
NO
0.0

JUSTICIA QUE TAMBIÉN PRODUCE

Seguridad y justicia eficientes son condiciones indispensables para invertir, producir y crecer La semana pasada participé en un foro organi...