jueves, 10 de junio de 2010
La Era del Futbol
Opinión
La era del futbol
Para que nuestro país no se quede excluido de la era del futbol, los dirigentes deberán tomárselo más en serio.
Es lo más importante entre las cosas menos importantes, según el ex jugador argentino Jorge Valdano. Y, si no siempre, al menos durante los próximos treinta y tantos días habrá que estar de acuerdo con él. La Copa Mundial de la FIFA, el mayor espectáculo sobre la tierra que se inaugura el próximo viernes, mantendrá a las multitudes expectantes frente a la televisión, la computadora o la radio.
El futbol es el fenómeno multifacético de nuestra era. Tiene, para empezar, facetas económicas gigantescas. Sólo la Copa Mundial representará para la FIFA (con todos sus poderes monopólicos sobre el evento) ingresos por un monto cercano a la increíble suma de dos millardos de dólares, de los cuales la FIFA —tan generosa ella— pagará a los clubes (los verdaderos patronos de los jugadores) unos dos mil dólares diarios por cada jugador mundialista, como compensación por su aporte al torneo. Poca cosa si se compara con los ingresos de algunos jugadores que se codean en las revistas del corazón con las estrellas de cine y con la realeza.
El futbol es también un fenómeno globalizador. La Copa Mundial será seguida con interés en los cinco continentes, donde paralizará muchas actividades rutinarias, pese a la resistencia de algunos intelectuales, la exasperación de muchas amas de casa y la indiferencia de millones de estadounidenses e indios (¡allá ellos!). El futbol es epítome de la mundialización: ningún seleccionado de Nigeria, un solo marfileño y apenas dos uruguayos juegan en clubes de sus propios países. La Liga Premier inglesa es el programa televisivo más visto en el continente africano.
El futbol tiene, asimismo, un cierto sabor democrático. Allí, la superpotencia no es el país más rico (Estados Unidos), sino el más alegre (Brasil), y los países europeos en crisis económica (España, Italia y Francia) son favoritos para alzar la Copa (aunque al final, como también dijo Valdano, siempre gane Alemania), pues para triunfar en futbol no basta con tener dinero —y con él mejores atletas— sino también se requiere de estilo, creatividad e inspiración.
Por eso el futbol es, además, un fenómeno cultural capaz de influir sobre la transformación y el progreso social, tal como lo atestigua la misma República de Sudáfrica, anfitriona del torneo. Los nuevos estadios, aeropuertos y carreteras construidos para el evento han cambiado ya el paisaje sudafricano. Aunque no se sabe aún si la Copa Mundial hará más rica a Sudáfrica, no hay duda de que la hará más feliz, pues este país, con una sociedad históricamente fraccionada, ha encontrado en el futbol un importante factor de cohesión: los Bafana Bafana serán aclamados por el ensordecedor ruido de miles de vuvuzelas sopladas con igual emoción por aficionados negros, xhosas y zulús, blancos y colorados.
Mientras tanto en Guatemala nos conformaremos con vivir a la distancia esos ejemplos y esas emociones, sabiendo que el 5 a 0 que los sudafricanos le recetaron a nuestra selección es fiel reflejo de la manera diametralmente diferente en que ambos países aplican muchas de sus políticas públicas, incluyendo la política deportiva. Mientras que acá todavía hay proteccionistas que creen que el bajo nivel de nuestro futbol se debe al exceso de jugadores extranjeros en nuestra liga (cuando estos vienen simplemente porque son más abundantes y ofrecen una mejor relación calidad-precio), en Sudáfrica se ha invertido masivamente en el entrenamiento y educación deportiva en las escuelas, dotándolas de canchas y de entrenadores especializados en niños de entre 5 y 11 años (edades clave para adquirir la técnica futbolística).
Para que nuestro país no se quede excluido también de la era del futbol y pueda reducir la brecha que nos separa de Sudáfrica, los dirigentes del futbol federado y escolar deberán tomárselo más en serio como un negocio en el que todos ganemos (no como un camino fácil para “hacer negocios”) y como uno de los pocos mecanismos de verdadera cohesión social con el que pueden identificarse todos los guatemaltecos.
viernes, 4 de junio de 2010
Otra vez, Estado y Mercado
Mario García Lara 03-06-2010 19:40:26 horas
Gracias Guayo por tus comentarios y conceptos. El Estado existe, eso es un dato. Un punto que quise resaltar en mi columna es que su intervención en la economía debe darse solamente si está justificada desde el punto de vista de la eficiencia y la sostenibilidad. Martín Vega, como ciudadano, debe exigirle al Estado tal justificación; y como empresario debe tomar en cuenta los costos que la regulación estatal entraña. Su otra opción es irse a otra galaxia, donde el Estado no exista. Un abrazo.
Opinión
Sobre el “balance Estado-mercado”
Hace unos días, Mario García Lara nos ofrecía en estas páginas ciertas reflexiones sobre este tema.
Eduardo Mayora Alvarado emayora@sigloxxi.com
Hace unos días, Mario García Lara nos ofrecía en estas páginas ciertas reflexiones, como es su costumbre, serenas y bien sustentadas, sobre este tema del “balance Estado-mercado”. Creo que el análisis de Mario es, por así decirlo, el acostumbrado actualmente en cuanto a este tópico: es de tipo “macro”. Quiero decir que se refiere a una serie de aspectos que, como el problema de las externalidades o el de los bienes públicos, se estiman justificativos de la intervención del Estado en la vida económica.
No soy de los que rechazan de tajo ese tipo de análisis. Creo, más bien por el contrario, que es útil para comprender ciertos problemas económicos y también jurídicos. Sin embargo, estoy convencido de que es una perspectiva incompleta de la realidad y, en esa medida y paradójicamente, también inútil para entender a fondo las cosas como son.
A ver si me explico. Pensemos en un imaginario Martín Vega que, a fuerza de ahorrar, de algo que ha heredado de sus padres y de un crédito que le ha ofrecido una financiera, en condiciones en principio razonables, se plantea la posibilidad de iniciar un negocio. Es decir, Martín se plantea dejar atrás su trabajo asalariado, estable y no mal pagado en una empresa más bien grande y bien establecida, para convertirse en inversor-empresario fabricante de chunches (un nuevo producto cuya demanda Martín piensa que va en pleno ascenso).
¿Qué hace Martín ante ese dilema o encrucijada en su vida? Pues, claro está, se sienta un sábado por la tarde a hacer cálculos, beber café, considerar sus opciones, pensar en los riesgos, beber más café y a hacer más cálculos. Después de 5 ó 6 horas, Martín llega a la siguiente conclusión: “—verificaré con un par de asesores la validez de las premisas que he tomado como base para determinar los costos de organizar mi fábrica de chunches y la exactitud de mis cálculos. Si fueren confirmados, me lanzaré al negocio pues, aun siendo conservador al estimar el precio al que podría mercadear los chunches, las ganancias proyectadas me convienen y convencen a dejar mi empleo, a arriesgar mi pequeño capital, y a asumir la deuda del crédito que me ofrecen”. La clave está, pues, en las ganancias que a Martín le impulsarían a todo eso.
Es así que Martín va y consulta a dos asesores expertos sobre el particular. Recibida la opinión de los expertos, ya todos sabemos el desenlace de esta historia imaginaria: si sus premisas sobre los costos para lanzar su fábrica de chunches se validan, se lanzará a la nueva empresa; de lo contrario, seguirá en su empleo.
Es obvio que uno de los costos importantes —no el único— es el que imponen las leyes y regulaciones laborales, fiscales, ambientales, de seguridad social, de seguridad industrial, de protección al consumidor, del régimen aduanero, de la supervisión bancaria, etcétera. Si la suma de todos esos costos redujera las ganancias esperadas de Martín por debajo del mínimo que lo incitaría a lanzar la fábrica de chunches, ¿qué cree usted, lo haría cambiar de opinión el artículo de Mario? Con todo y que es un artículo impecable, yo creo que no. Adiós fábrica…
Opinión de los Lectores
Henry M. Galvan 03-06-2010 08:46:00 horas
Y que tal si enfrenta a empresarios monopolistas, Adiós emprendimiento ...
Carlos Lopez 03-06-2010 10:36:07 horas
Esta columna parece escrita por un alumno de quinto bachillerato. En todo caso, no responde a lo que el titulo de la misma indica y finalmente, para rematar, le digo: Las leyes y regulaciones que ud dice que elevan los costos son sencillamente para garantizar mejores estandares de vida. No son leyes caprichosas o tontas. Pero ud nunca ha estado del lado del trabajador, solo del explotador. Por eso es que muchos castraditos intelectualmente no cachan la idea de lo que es en realidad la economía
José Antonio Montes 03-06-2010 11:54:08 horas
De eso se trata exactamente, el que no arriesga no gana.
Eduardo Mayora Alvarado 03-06-2010 16:28:20 horas
Señor López, ¿Por qué no intenta rebatir mis argumentos con argumentos, en lugar de proferir ofensas? ¿O es que acaso carece usted de argumentos?
jueves, 3 de junio de 2010
ESTADO Y MERCADO: EL ESQUIVO BALANCE
Opinión
Estado y mercado: El esquivo balance
La verdad, como es habitual, tiende a estar entre los dos extremos.
Con la crisis financiera internacional desatada por el colapso Lehman Brothers en 2008, los activistas sobrevivientes del difunto socialismo real sintieron una bocanada de oxígeno que los animó a proclamar el final del capitalismo. Hoy día, con similar entusiasmo y alentados por la crisis de la deuda soberana de los países del Mediterráneo europeo, los golpeados campeones del fundamentalismo de mercado salen a pregonar el fracaso definitivo del intervencionismo estatal. La verdad, como es habitual, tiende a estar entre los dos extremos.
El manido eslogan de “el Gobierno no es la solución, sino el problema” quedó desvirtuado por la oportuna, masiva y relativamente efectiva intervención expansiva de los gobiernos de los principales países industrializados que, durante 2008 y 2009, impidió el colapso de la economía mundial. Sin embargo, algunos de estos gobiernos no lograron reconocer que su intervención en los procesos económicos debió limitarse al objetivo de permitir que el mercado, la competencia y la libre disposición de los bienes volviesen a cumplir con el rol de eficientes asignadores de recursos y promotores de prosperidad. Así, países como Grecia, Portugal y España se embarcaron en un peligroso aumento de su deuda pública que los ha llevado al borde del colapso económico.
Lejos de esas actitudes extremas, es menester reconocer que el mecanismo del mercado sigue siendo el modo más eficaz para procurar el bienestar material de las personas. Parafraseando a Churchill: el sistema de libre mercado es el peor instrumento que existe para generar eficiencia y prosperidad, excepto por todos los demás sistemas conocidos hasta ahora.
Con esto en mente, los gobiernos deben enfocarse en reconocer las situaciones excepcionales en las cuales están llamados a intervenir en la vida económica de un país. Por ejemplo, el caso de la regulación antimonopolio es, evidentemente, una responsabilidad de cualquier gobierno que se precie de favorecer el libre mercado, ya que la fuerza motriz de toda participación de los oferentes de bienes en el mercado es el afán de lucro, y es precisamente la competencia la que obliga a los oferentes a emplear los factores de producción buscando la mayor eficiencia económica.
Otras áreas en las cuales el mercado tiene fallas que justifican la acción del Gobierno tienen que ver con las llamadas “externalidades”, que representan los costos o beneficios por los cuales aquel que los genera no paga directamente, tal el caso de la contaminación ocasionada por ciertas actividades productivas. También el caso de los productos o servicios conocidos como “bienes públicos”, por los cuales no puede cobrarse un precio específico a cada ciudadano, tal el caso de los servicios de defensa nacional, o los que prestan las carreteras y parques públicos.
Los gobiernos también deben preocuparse por la equidad en el acceso a los medios de producción (lo que los gringos llaman “nivelar el terreno de juego”), a fin de propiciar la paz social que se vería amenazada si la distribución del bienestar económico es percibida como desequilibrada o injusta por la mayoría de la población, para lo cual la intervención del Estado implica políticas por el lado de los ingresos tributarios o por el lado del gasto público.
La principal dificultad que hoy, como siempre, enfrentan los gobiernos, es la de encontrar ese esquivo balance entre el funcionamiento libre del mercado y la excepcional, pero necesaria, intervención estatal. Las acciones e intervenciones del Estado sólo se justifican cuando suplen o robustecen a las acciones que emprende cada individuo. Ello implica la existencia de un gobierno compacto, es decir, fuerte, eficiente y relativamente pequeño, que vele permanentemente porque en la provisión de bienes públicos y en la aplicación de políticas de mantenimiento de la paz social se mantenga una relación equilibrada entre el fin y los medios, de manera que se evite el despilfarro de los escasos recursos fiscales.
Opinión de los Lectores
Antonio Morales 01-06-2010 19:27:51 horas
Lic. García: Los anarquistas del libre mercado siempre han dicho que "el estado no es la solución". Los marxistas (todavía hay un motón vivitos y coleando) dicen todo lo contrario. Mientras Guatemala siga polarizada entre los dos extremos, nunca tendremos políticas de gobierno que logren el equilibrio que usted señala. ¿no le parece?
viernes, 28 de mayo de 2010
Desarrollo Rural Sostenible
Opinión
Desarrollo rural sostenible
Una ley para el desarrollo rural es necesaria, pero la misma debe ser realista, responsable y cumplible.
Guatemala es uno de los países menos urbanizados del Hemisferio Occidental, y la situación en el área rural es precaria. Las zonas rurales, pobladas mayoritariamente por pueblos indígenas, muestran los peores índices de pobreza: el 38% de la población indígena rural subsiste con un ingreso menor al equivalente de $1 al día; en muchas regiones prevalecen situaciones de inseguridad alimentaria y desnutrición crónica infantil; la diversidad ambiental y cultural del país está mal aprovechada y peor entendida.
Por si todo lo anterior fuera poco, la institucionalidad estatal que debería combatir estos indicadores vergonzosos muestra una escandalosa dispersión de esfuerzos, una muy escasa coordinación entre la miríada de entidades públicas relacionadas con la ruralidad, y una notable ausencia de políticas coherentes enfocadas al desarrollo rural sostenible.
Aunque ciertos funcionarios y algunos empresarios no lo quieran ver así, la situación descrita demanda que se aplique un conjunto coherente de políticas públicas intertemporales para la transformación rural que propicien el desarrollo humano mediante el fomento de la empresarialidad, el desarrollo de las micro y pequeñas empresas conforme a las ventajas comparativas de las áreas rurales, y el tránsito de unidades de producción de subsistencia a unidades excedentarias efectivamente vinculadas a los mercados.
Ahora bien, peca de ingenuo quien crea que esa compleja aglomeración de problemas puede ser superada mediante la aprobación de una ley, así como peca de perverso quien embauca a los ingenuos haciéndoles creer que con una ley van a ser resueltas las demandas y necesidades insatisfechas que datan de generaciones atrás. De manera que algo de ingenuo y algo de perverso puede verse en algunos de los esfuerzos que diversos grupos sociales están haciendo para promover la iniciativa de ley 4084, Ley del Sistema de Desarrollo Rural Integral.
Para muestra un botón. En un folleto, bellamente editado y lujosamente impreso titulado: Para Cosechar Presente y Futuro: Ley de Desarrollo Rural Integral, ¡Exijamos su Aprobación!, la Asociación para el Desarrollo Rural Integral (ADRI) afirma que la referida ley ayudará a los campesinos “en el objetivo de la redistribuición de la tierra y otros medios para producir”, sin olvidarse de proclamar alegremente que “¡la Madre Tierra no se compra ni se vende, se recupera y se defiende!”.
Lo que olvidan mencionar los impulsores de esa iniciativa es que la misma amenaza con dar un golpe mortal al Sistema de Consejos de Desarrollo y al Sistema de Seguridad Alimentaria y Nutricional, ambos instrumentos (potencialmente útiles para el desarrollo rural) de por sí socavados por años de irresponsable politiquería. Tampoco indican que la referida iniciativa implica altos costos fiscales, a la vez que levanta banderas ideológicas y despierta exageradas expectativas que, cuando inevitablemente fracasen por irreales, únicamente aumentarán la frustración y el descontento de los pobladores del área rural.
Una ley para el desarrollo rural es necesaria, pero la misma debe ser realista, responsable y cumplible, de manera que su aprobación e implementación abonen a una mejora sostenible del nivel de vida de los habitantes del área rural y contribuya a preservar la gobernabilidad del país. La iniciativa 4084 simplemente no es esa ley.
El Congreso de la República deberá esforzarse en diseñar y aprobar una ley que de verdad coadyuve al desarrollo rural sostenible. Para el efecto convendría que se enfocara en mejorar la coordinación de las instituciones públicas encargadas del área rural, en procurar su adecuada articulación con sectores de la sociedad, en establecer los principios que deben orientar las políticas de desarrollo rural y en reordenar la estructura institucional del sector. Lo demás es sólo retórica que exacerba pasiones, alimenta la ingobernabilidad y debilita el estado de derecho.
OPINIÓN DE LOS LECTORES
adolfo barrera ortiz 25-05-2010 10:37:46 horas
Las opiniones a veces pecan de ignorancia, como en el presente caso. Los Consejos de Desarrollo van en otra línea, más hacia lo local, aunque le hace falta direccionalidad y más incidencia en desarrollo económico. El desarrollo rural, quizá no requeriría de una ley, pero quizá ante tanta descoordinación y falta de Estado en áreas rurales, se hace necesaria y urgente, pero sobre todo se requiere despolitizar la gestión operativa de las instituciones públicas.
Gil Zu 25-05-2010 11:10:06 horas
Me asombre al leer Historia de México en donde aparece la Reforma Agraria pero no por medio de Zapata sino del Emperador Maximiliano, poniendo en marcha una ley de restablecer las tierras a los campesinos. Los Indios en Estados Unidos contemplan siglos transcurridos cuando sus antecesores dueños de esas tierras eran asesinados por inmigrantes europeos, los cazaban como se cazaba a búfalos. Como premio de consolación publicaron libros de Indios héroes: El Indio Jerónimo o El Último de los Mohicanos
Pascual Pérez 25-05-2010 11:27:45 horas
En primer lugar ADRI no es una Asociación, sino una alianza de las más diversas expresiones sociales del país. En segundo lugar, en ningún apartado habla o traslapa funciones de otras leyes, las fortalece. En tercer lugar, No está diciendo que con la ley se va a resolver todos los problemas del agro guatemalteco, sino ayudará a superar la inequidad y hará que el estado reorienta y coordine mejor la inversión pública. Hay que ver a la sociedad como sujeto y no objeto como quiere el señor MA García.
Alvaro De La Hoz 25-05-2010 13:27:38 horas
La Ley de Desarrollo Rural sólo busca eliminar la propiedad privada. ¡No se dejen engañar!
Alejandro Santos 25-05-2010 17:10:16 horas
No se trata de leyes, ignorancias y pleitos entre los que dicen tener razón y los otros que dicen que la tienen. El problema patina porque todo se dice y se recontradice desde Guatemala Capital. Estoy leyendo por internet desde el Canton Xecaracoj en Quetzaltenango, muchos no han de conocer donde estoy ahora (obvio), es alejado. Pero lo que estoy seguro es que su discusión es vana porque lo rural avanza con o sin ustedes, porque nunca se toman en cuenta las prioridades comunitarias.
Antonio Morales 25-05-2010 18:22:52 horas
Don Pascual: la que usted dice que es una “alianza de las más diversas expresiones sociales del país” (ADRI) es en realidad una amalgama amorfa de grupos que lo único que tienen en común es impulsar la reforma agraria, aunque sea disfrazada de ley de desarrollo rural. Por cierto ¿qué hacen grupos empresariales como FEDECOCAGUA y AGER metidos en ese relajo que es ADRI?¿Están AGER y FEDECOCAGUA de acuerdo con la ideología anti-empresarial de las demás organizaciones pertenecientes a la alianza?
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA 25-05-2010 19:09:26 horas
Lo interesante sería obtener la opinión de nuestros candidatos a presidente sobre estos problemas inveterados. Sólo hablan de seguridad, en términos de daños físicos, pero no hablan de seguridad alimentaria, de salud, de educación etc. ¿Qué opinaran Giamattei, Menchú, Montenegro, Pérez Molina, Suger Montano, Caballeros. etc.
Roberto Goubaud 25-05-2010 21:24:15 horas
Señor Pascual Pérez, la ADRI es una Asociación de unos cuantos malos guatemaltecos que se han visto apoyados por malos funcionarios que con dinero robado de los impuestos han financiado una propuesta POPULISTA, para ganar adeptos como usted que dice “inequidad”(?) y proponen distraer y malgastar fondos -como lo han venido haciendo, en manifestaciones, bloqueo de carreteras etc.- tan NECESARIOS en las SALUD Y EDUCACIÓN de la población para que guatemaltecos honrados y libres puedan optar a mejores salarios y no estar pidiendo que todo se los regalen. Señor Pérez, entienda el único desarrollo posible es por medio de la INVERSIÓN, sin dinero no puede haber fuentes de trabajo y mucho menos desarrollo, ¡cuesta tanto entenderlo! No se deje engañar por cantos de sirena, mire HOY a los países que impulsaron esas políticas, hoy apuestan por la Inversión, generadora de desarrollo y de riqueza para sus poblaciones.
jueves, 20 de mayo de 2010
Recuperación Económica Incompleta
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
RECUPERACIÓN ECONÓMICA INCOMPLETA
A remolque de la economía estadounidense, la actividad económica en Guatemala está mostrando algunas señales de recuperación. El Fondo Monetario Internacional cree que nuestro país crecerá un 2.5% este año, casi el doble de lo que estimaba hace seis meses. El Índice Mensual de Actividad Económica –IMAE- que calcula el Banco de Guatemala también muestra signos de aumento en la producción nacional. Las exportaciones guatemaltecas, particularmente aquellas destinadas a los Estados Unidos, están creciendo a un ritmo superior al 10% anual. Nuestras importaciones, incluyendo las de materias primas y bienes intermedios destinadas a utilizarse en el proceso productivo, también están aumentando con cierto vigor.
Todos estos signos de recuperación económica parecen corroborarse con el comportamiento de la recaudación tributaria del gobierno, que ha aumentado respecto de la del año anterior, fundamentalmente a causa del crecimiento registrado en lo recaudado por concepto de IVA sobre importaciones. Resulta evidente, entonces, que la reactivación de la economía nacional obedece principalmente a la influencia positiva que el renovado crecimiento de la economía internacional ejerce sobre la producción local.
En efecto, las proyecciones de crecimiento económico de la economía mundial para 2010 dan cuenta de un aumento superior al 4% anual, explicado en parte por el renovado dinamismo de economías como la estadounidense y la china. Los vínculos económicos de Guatemala con Estados Unidos implican, entonces, un efecto beneficioso para nuestro país a través del aumento de las compras de productos guatemaltecos en el mercado estadounidense, así como de la recuperación de los flujos de turismo, inversión y remesas familiares provenientes de ese país.
Esas son las buenas noticias. Las malas son que la crecida de la demanda externa no está siendo acompañada por un aumento correspondiente en la demanda generada internamente –el mercado doméstico-, que debería ser el otro motor de una recuperación económica más dinámica. El crédito bancario al sector privado está prácticamente estancado, a pesar de la presencia de tasas de interés relativamente bajas y estables. De ello se deriva que el crecimiento del PIB guatemalteco resulte mediocre si se le compara, por ejemplo, con las tasas (superiores al 3% anual) que registran tanto Estados Unidos como la mayoría de países latinoamericanos, no digamos ya con los acelerados procesos (mayores al 7% anual) que exhiben las economías emergentes de Asia.
La falta de correspondencia entre la demanda interna y la externa se explica, en gran medida, por el desaliento de lo que Maynard Keynes llamó “los espíritus animales” de los consumidores y, especialmente, de los inversionistas locales. Si estos carecen de confianza en el futuro, si no tienen un mínimo de certeza respecto de la recuperación de su inversión, o si les falta certidumbre en cuanto al entorno que regirá sus decisiones, entonces será muy difícil que emprendan actividades generadoras de ingresos y empleo. La confianza es uno de los ingredientes esenciales de la prosperidad económica; recobrarla y consolidarla es clave para lograr que la incipiente recuperación de la actividad productiva no esté basada solamente en el halón propinado por la economía internacional, sino también en el empuje que debe recibir del mercado doméstico.La seguridad pública, la concordia ciudadana y las relaciones respetuosas y constructivas entre la clase política (y entre ésta y la ciudadanía) forman parte del clima de confianza que debe establecerse para permitir que el mercado interno tenga chance de empujar la reactivación de un crecimiento económico más dinámico. Ciertamente que establecer condiciones que consoliden un clima de confianza propicio para la actividad económica no es una tarea sencilla, pero es una condición imprescindible para siquiera empezar a hablar acerca de las reformas y políticas necesarias para lograr un desarrollo económico sostenible en el largo plazo.
Opinión de los Lectores
ROBERTO LOPEZ PORRAS 18-05-2010 09:13:47 horas
Mientras el ambiente político del país no sea propicio para la inversion, las decisiones de invertir serán postergadas. El ambiente pre electoral arroja sombras, polarización, conflctos con la prensa y una aumento de la criminalidad comun y política. Algunas personas más pesimistas preven que la polarización conduzca a una crisis que paralizará al Gobierno y cualquier esfuerzo por desmontar dicho escenario de convulsión política será nulo. Asi las perpectivas económicas no son las mejores.
Julio Calderon 18-05-2010 09:28:02 horas
De que "recuperacion economica" habla?, el Mundo esta en crisis, Europa esta pasando la peor crisis economica desde la Segunda Guerra Mundial, lo mismo EE.UU., donde el desempleo alcanza a 1,000,000 de desocupados solamente en el Estado donde yo estoy, acaso Guatemala escapa a ese fenomeno Mundial, a que recuperacion economica se refiere, no lo sabe Ud. o no se ha informado atravez de los medios?
adolfo barrera Ortiz 18-05-2010 10:27:38 horas
Esta visión está bien, pero incompleta. Una referencia de la realidad hace falta, cuales son los subsectores de la economía que tienen un mayor dinamismo, cuales están generando empleo y aportando inversiones, sobre todo del capital privado internacional y cual es el impacto productivo de las inversiones públicas. Pero además cuales son son los sectores sociales que más se han empobrecido, para tener una matriz integral del desarrollo económico y social y sus perspectivas.
Juan 18-05-2010 10:57:07 horas
Yo pienso que esta situación más que hacernos pensar en una recuperación incompleta, debería hacernos pensar en que al país le hace falta un norte, un objetivo común y una estrategia para alcanzarlo. Vamos como barco a la deriva, a donde nos lleven los vientos de la economía mundial. Los "espíritus animales" pueden en cierta medida ser “domesticados” con una institucionalidad fuerte que instale los incentivos correctos, aquellos que generan bienestar social.
Juan Charrasqueado 18-05-2010 17:59:46 horas
Creo que el Gobierno ha realizado un excelente trabajo, pues no sólo ha detenido el deterioro económico, sino que le dio “algo” al pueblo de Guatemala, nosotros sabemos que ha luchado a brazo partido en contra de la extrema derecha, pero ha navegado muy bien a pesar de todo. Podría apostar mi sueldo de un mes, a que el próximo presidente será el doctor Espada, ojalá que gane, para que esas... no les falte sus Q300 y su bolsa de ayuda. Es poco pero algo es algo ¿no es cierto?
Luis Arriaza 18-05-2010 19:32:49 horas
El responsable directo de la desconfianza de los inversionistas nacionales es el Gobierno, que con su discurso polarizante no hace más que alimentar esa desconfianza. Este Gobierno se ha dedicado a preparar el camino a su perpetuidad en el poder y ha dejado los temas importantes por un lado. Los agentes económicos lo perciben con claridad y el resultado es precisamente la falta de actividad e inversión empresarial. Lamentable que Guatemala tenga un gobierno irresponsable en época de crisis.
Juan 18-05-2010 19:57:17 horas
Adolfo Barrera: ¿Qué espera? ¿Una investigación exhaustiva? es solo una columna.
sábado, 15 de mayo de 2010
El FMI, Grecia y Guatemala
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
EL FMI, GRECIA Y GUATEMALAHoy en día, el pasado parece repetirse y el FMI vuelve a ganar relevancia. El rescate de la economía griega es uno de los mayores retos que el Fondo ha enfrentado en su historia: Grecia es el primer país de Europa Occidental en recurrir al FMI desde inicios de los años setenta, y sus problemas son gigantescos. Tiene una deuda externa que, con relación a su PIB, sobrepasa el 110%, un déficit fiscal de 13% y un déficit externo de 11%, cifras que son igual de malas, o peores, que las registradas en Latinoamérica en los años ochenta. Debido a que Grecia pertenece a la Eurozona no cuenta entre sus herramientas la posibilidad de aplicar la vieja receta fondomonetarista de devaluar su moneda (pues ésta no existe), razón por la cual deberá acometer una de las más rápidas y grandes reducciones del déficit fiscal en la historia humana, si es que quiere evitar entrar en una vergonzosa moratoria de su deuda y ser expulsada de la Eurozona.
Al igual que en otros países en el pasado, la medicina del Fondo para Grecia implica reducir subsidios (al transporte, a los alimentos, a la energía) y otros gastos, lo cual ineludiblemente provoca disturbios y protestas callejeras. Sin embargo, al mismo tiempo, la amarga píldora de la austeridad fiscal, cuando el país enfrenta como alternativa la ruina económica, parece ser inevitable para que el apoyo financiero del FMI y de la Unión Europea le permitan al gobierno griego, muy debilitado y dependiente de los intereses de sus propios oligopolios nacionales, llevar a cabo las reformas que su economía requiere.
| david 11-05-2010 10:34:03 horas | ||
No es frecuente que se realice este análisis de la realidad guatemalteca contextualizándola con la situación económica internacional y además incorporando conclusiones concretas y propias, más allá del copy-paste. Primera vez que leo esta columna pero empezaré a seguirla con interés.
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viernes, 7 de mayo de 2010
Ojo: Ahora Toca el Contralor
§ POLÍTICAS PÚBLICAS
OJO: AHORA TOCA EL CONTRALOR
El proceso actual para la elección y nombramiento del Fiscal General ha suscitado el involucramiento de importantes sectores de la sociedad guatemalteca y de la comunidad internacional. La trascendencia de dicho proceso es innegable y su resultado incidirá de forma determinante sobre el futuro de nuestro estado de derecho y del sistema democrático. Al mismo tiempo que culmina la elección de Fiscal (esperemos que favorablemente), se inicia el camino para el nombramiento del próximo Contralor General de Cuentas, proceso éste de similar significación que aquél para la vida institucional del Estado.
El Contralor de Cuentas debería ser la piedra angular del sistema de probidad del país. En virtud de que se trata del funcionario responsable de analizar los ingresos y gastos gubernamentales, el Contralor debe fungir eficientemente como el principal defensor de la integridad financiera y de la fidelidad en la información del sector público. Dado que la corrupción es uno de los principales flagelos que, como un cáncer invasivo, carcome la salud de la convivencia social, el combate frontal a esta plaga es vital para viabilizar el desarrollo económico, social e institucional de Guatemala. El rol del Contralor es, pues, central al funcionamiento eficaz del Estado: su trabajo debe garantizar la precisión y regularidad de las cuentas gubernamentales, velar por que el Ejecutivo ejecute el presupuesto en línea con lo aprobado por el Legislativo, fomentar la eficiencia y efectividad de los gastos, y evitar la corrupción a través del desarrollo de procedimientos financieros y de auditoría que permitan reducir la incidencia de la corruptela y posibilitar su pronta detección. Es por ello que en las naciones civilizadas es práctica común contar con una Contraloría eficaz, completamente independiente de cualquier injerencia política, dotada de recursos humanos y financieros adecuados, y con un acceso irrestricto a la información operativa de todas las entidades de gobierno. En Guatemala, lamentablemente, la Contraloría no cumple plenamente con estos estándares internacionales de auditoría gubernamental, y ha perdido a lo largo de los años la credibilidad y mística que tuvo en un pasado lejano.
En septiembre próximo, el Congreso habrá de elegir un nuevo Contralor de una nómina de seis candidatos propuestos por una comisión de postulación integrada por un representante de los Rectores de las Universidades, los Decanos de las Facultades que imparten la carrera de Auditoria y un número equivalente de representantes electos por el Colegio de Economistas, Contadores Públicos y Auditores y Administradores de Empresas. La nueva Ley de Comisiones de Postulación busca que el Perfil de Aspirantes y la tabla de gradación aseguren la capacidad, idoneidad y honorabilidad de los aspirantes; sin embargo, la experiencia en la elección de Magistrados y de Fiscal demuestra que es imprescindible el acompañamiento, vigilancia y fiscalización por parte de la ciudadanía organizada y de la comunidad internacional (incluida la CICIG).
| Rodrigo Ponce Chavarria 04-05-2010 01:29:25 horas | ||
El tema de la contraloría es importante. Lástima que los colegas profesionales no sean serios en su responsabilidad. La Ley de comisiones de postulación establece “representación de minorías”, pero no dice qué método. Además hay dos colegios, y ahora con 13 universidades, la postuladora será impar con número de 15 personas, de las cuales 7 deben representar a ambos colegios...cómo queda el caso: ¿3.5 para cada colegio? El proceso del contralor será entrampado por un sin fin de recursos...
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