jueves, 18 de junio de 2009

Importancia Económica de la Cultura

"Recostada en el Ande soberbio" y sobre una mina de oro está Guatemala. Su riqueza cultural es inmensa y representa un potencial de desarrollo económico y social que, hasta el día de hoy, ha sido desperdiciado y mal utilizado por los hijos de esta tierra. La semana pasada tuve el honor de conocer y conversar con Julio Solórzano Foppa (hijo de la desaparecida escritora Alaide Foppa) respecto de las industrias culturales y su relevancia para la economía de un país como el nuestro. Esta semana publiqué en Siglo XXI mis impresiones sobre esas charlas. Casualmente, hoy jueves dos columnistas (Méndez Vides en ElPeriódico y Tomás Rosada en Prensa Libre) se refieren al mismo tema. He aquí mi opinión.

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

IMPORTANCIA ECONÓMICA DE LA CULTURA
Las actividades relacionadas con el arte y la cultura generan considerables montos de valor agregado para las economías y llegan a representar una proporción importante del valor de la producción nacional: 4.5% del PIB en España, 6.5% en Brasil y México, 6.8% en Estados Unidos y 8% en Gran Bretaña. Este aporte al producto incluye actividades como la editorial, la industria musical, las artes escénicas, el cine, la radio, la televisión, y las actividades socio-culturales y deportivas. No es de extrañar entonces que el valor agregado que generan las artes y la cultura en el estado de California sea mayor que el PIB de México y Centroamérica juntos.
Para el caso de Guatemala existe una estimación, elaborada por Ernesto Piedras hace un par de años, según la cual las industrias culturales generan en total 7.26% del PIB; además de haber registrado un impresionante crecimiento promedio de 7.3% anual entre 2001 y 2005. Según dicho estudio, la cultura tiene, además, una fuerte participación en el empleo, pues emplea al 7.1% de la población económicamente activa.
Estas cifras evidencian la enorme escala económica del arte y la cultura; sin embargo, existe una gran ignorancia de este hecho y, muchas veces, suele menospreciarse esta área del quehacer humano como si fuese algo exclusivamente lúdico y extraeconómico. Para aprovechar el gran potencial de la cultura como generadora de riqueza y bienestar es preciso cambiar paradigmas y actitudes sociales. Empezando con la actitud de muchos artistas que ven un falso conflicto ético entre producir “por amor al arte” y cobrar por vender los servicios que su arte brinda a los consumidores. También hay que cambiar la visión y actitud de las autoridades gubernamentales hacia el arte y la cultura, para que la vean no ya como una cenicienta de prioridad secundaria, sino que aprecien el gigantesco potencial que tal actividad reviste para el desarrollo integral del país.
Esta temática fue objeto de un interesante análisis durante el conversatorio denominado “Posibilidades para el desarrollo de una industria cultural en Guatemala” realizado el pasado viernes en el Teatro de Cámara, con la extraordinariamente lúcida participación de Julio Solórzano Foppa y de los artistas nacionales Mendel Samayoa, Carol Zardeto y Max Leiva, con la moderación de William Orbaugh. Allí se puso de manifiesto no solo la necesidad de visualizar al arte como una industria productiva, sino también la particular característica de dicha industria de ser un reflejo de la sociedad misma que le permite a ésta verse en su dimensión histórica, en su dimensión actual y en su visión de futuro. Esta cualidad de reflejar e influir en el desempeño social hace imperativa una alianza público-privada para impulsar el arte y la cultura, vista esta como un “ecosistema” de creatividad e innovación capaz de trascender sus valores intrínsecos e influir en asuntos tales como el tejido social, la innovación económica, el turismo y la calidad de vida de los ciudadanos.El renacer artístico y cultural que vive nuestra sociedad desde la firma de la paz debe ser aprovechado. Un primer paso debería ser la cuantificación sistemática de su aporte económico, a través de un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Cultura y el Banco de Guatemala con base en el nuevo sistema de cuentas nacionales.

jueves, 11 de junio de 2009

Crisis y Cooperación Internacional

La cooperación interancional, que mueve miles de millones de dólares anualmente, es una ensalada de entidades donantes y recipiendarias cuyos ingredientes van desde las más sacrosantas y bienintencionadas instituciones, hasta los más mafiosos y perversos intereses. Esta semana comparto con ustedes algunas reflexiones sobre este asunto, haciendo hincapié en que la cooperación externa, como todo en la vida, tiene sus matices buenos y sus matices malos pero que, en todo caso, nuestra aspiración como país, debería ser que, algún día, no necesitásemos más de dicha cooperación. Ahí les va...

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

CRISIS Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
La ayuda internacional hacia los países del tercer mundo ha crecido y se ha sofisticado sustancialmente en los últimos años. Millardos de dólares fluyen anualmente desde y hacia entidades estatales y organizaciones no gubernamentales para financiar gastos de ayuda humanitaria, infraestructura, atención de emergencias por desastres naturales o bélicos, y asistencia técnica. Muchas ONGs promueven diversos temas económicos, religiosos, políticos, o ambientales que son importantes para su membresía. Aunque formalmente las fuentes de la cooperación internacional pueden separarse en públicas (gobiernos) y privadas (entidades benéficas), en la práctica esta distinción es difícil de establecer pues muchas de las entidades privadas (como Médicos Sin Fronteras u Oxfam, por ejemplo) se financian en gran parte con fondos gubernamentales.
Debe haber en el mundo más de cincuenta mil ONGs dedicadas, al menos en principio, al combate a la pobreza, la mayoría de ellas pequeñas organizaciones ubicadas en los países recipiendarios, lo que indicaría también la conveniencia de dividirlas, según su especialización, en entidades donantes y entidades distribuidoras pero también, en la práctica, es difícil hacer esta distinción. Como sea, la crisis económica mundial está planteando una amenaza para la actividad de estas entidades, en la medida en que los donantes (que al fin de cuentas son los ciudadanos de los países industrializados) varían dramáticamente sus prioridades de gasto, implicando una contracción de los recursos disponibles para ayuda internacional, que ya venía desacelerándose antes de la crisis. Según datos de la OCDE, la meta establecida en 1970 para los países ricos de dar un 0.7% de su PIB en ayuda internacional seguirá sin cumplirse durante muchos años; solamente Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia han alcanzado esa cifra, mientras que la contribución promedio de la OCDE no supera el 0.45% del PIB.
Aunque la cooperación internacional, cuando es bien focalizada y efectivamente utilizada, puede ser de gran ayuda a los países y grupos más necesitados, no ha estado nunca exenta de críticas razonables. La rendición de cuentas, por ejemplo, no es precisamente una característica distintiva de las ONGs; también se critica su vulnerabilidad ante la corrupción imperante tanto en entidades públicas como en instituciones privadas de los países beneficiarios de la ayuda, haciéndola inefectiva. Muchas veces, la ayuda proporcionada resulta inadecuada, en parte debido a la insuficiencia de recursos y en parte a la pobre planeación y ejecución de los programas en los países recipiendarios. Más de fondo es la crítica a los donantes respecto a que, antes que la caridad, podría ser más beneficioso que abrieran sus mercados y removieran sus subsidios agrícolas para permitir a los países en desarrollo crecer y desarrollarse.Aunque para los países de ingresos medios, como Guatemala, la ayuda internacional no es cuestión de vida o muerte, sí puede ser un apoyo importante para el fortalecimiento institucional y comunitario, pero tal apoyo debe orientarse a los propósitos que nosotros mismos decidamos alcanzar. Uno de ellos debería ser mejorar la eficiencia y calidad de nuestros gobiernos para que, si estos hacen su trabajo apropiadamente, tengamos menos necesidad de la cooperación internacional.

Opinión del lector

javier villasenor - guatemala
Senor Garcia: he estado cerca de personas que se dedican a conseguir estos recursos en el extranjero. Son politicos grado 6 (aquellos que no la hicieron del 1 al 5) Su articulo es muy bueno pero informativo solamente. Me hubiera gustado encontrar mas investigacion local, analisis y criterio personal sobre el tema... hay tela de donde cortar! Saludos

jueves, 4 de junio de 2009

LA SALUD AFECTA A LA PRODUCTIVIDAD

Existe consenso en cuanto al rol fundamental que la educaión puede jugar para promover el desarrollo económico. Ese consenso, por desgracia, no es tan completo cuando se trata de la salud. Esto se debe, en parte, a que no existe una conciencia clara de los costos económicos que la falta de salud ocasiona en todos los sectores productivos. En la columna de esta semana hago un resumen de lo que, para mí, son los principales hallazgos de un foro sobre el tema que se realizó en noviembre del año pasado y que generó la publicación de un boletín informativo que fue presentado a los medios hace algunos días...

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

LA SALUD AFECTA A LA PRODUCTIVIDAD
Cada año se pierden en Guatemala más de 6 millones de días laborales por razones de enfermedad, lo que acarrea importantes costos para las empresas y para la sociedad. Lo anterior, según algunos estudios, ocasiona pérdidas equivalentes a un 7.8% del PIB, o aproximadamente US$5,668 millones, cifra 11 veces superior al presupuesto del Ministerio de Salud y 3.5 veces al gasto nacional (total) de salud. Algunos estimaciones indican que, por esa misma razón, las empresas dejan de percibir márgenes de utilidad (ganancias, intereses, regalías y rentas diversas) por US$3.4 mil millones cada año.
Lo anterior pone en evidencia que la mala salud de la población no sólo afecta el desempeño económico nacional, sino y que puede influir directamente en la productividad de las empresas, razón por la cual la inversión en salud debe ser un aspecto de interés común y de responsabilidad compartida entre los gobiernos y la empresa. Estos aspectos que se ponen de manifiesto en el boletín sobre la salud y la enfermedad de la población, publicado por el Proyecto Diálogo de la USAID, la Asociación de Gerentes de Recursos Humanos de Guatemala y la Fundación Guatemala 2020, cuyo contenido tuve el honor de presentar ante los medios de comunicación la semana anterior.
Uno de los aspectos que se enfatizó durante ese evento fue la relación recíproca que existe entre el nivel de ingreso nacional y la situación de salud-enfermedad pues, por una parte, cuanto mayor sea el nivel de ingresos, habrá mejor nutrición, más acceso a agua potable y a mejores servicios de salud; por la otra, cuanto más alto sea el nivel de salud de la población, podrá haber mejores niveles de ingreso. La salud tiene un efecto directo sobre la productividad de los trabajadores y de las empresas, pues con trabajadores más sanos se reducen los costos de las empresas. La salud contribuye a aumentar la esperanza de vida y, con ella, la cantidad de personas en edad de trabajar, lo que implica un “dividendo demográfico” que ha permitido a otros países incrementar la tasa de crecimiento potencial de su economía.
El sistema de salud en Guatemala, sin embargo, continúa siendo absolutamente disfuncional e ineficiente, Las empresas realizan gastos múltiples para el mismo propósito: pagan primas de seguros privados, financian a través de los impuestos el sistema de salud pública, pagan sus cuotas patronales al IGSS, hacen donaciones filantrópicas para temas específicos de salud y muchas contratan directamente servicios médicos para prestar en la sede de las empresas. El resultado es que existe una evidente duplicidad o triplicidad de cargas para financiar el gasto que la sociedad hace en materia de salud.Los ineludibles cambios que deben implementarse en el sistema nacional de salud implican la necesidad de un gran acuerdo nacional que identifique el modelo de atención y la política de estado que, como sociedad, estamos dispuestos a financiar e implementar. Esto, evidentemente, es un esfuerzo de largo plazo pero, para empezar, podría darse el paso esencial de obligar a las múltiples entidades que conforman el sector a coordinarse y a diseñar una política de estado en materia de salud, tal como está previsto en el proyecto de Ley Marco del Sistema Nacional de Salud que ya cuenta con dictamen favorable en el Congreso de la República.

Opinión del lector

Werner Aldana - Guatemala
Me parece bastante interesante tu artículo, muy pocas personas se ponen a pensar lo que el país pierde en ese sentido, y lo que afecta en la productividad tener a personas con poco rendimiento por problemas de salud o desnutrición.

jueves, 28 de mayo de 2009

REPUTACIÓN DE ESTADO FALLIDO
Y dále con que Guatemala es un Estado Fallido. Es cierto que estamos mal; muy mal. Pero, ¡por favor!, nuestro país está aún muy lejos de ser una Somalia o un Zimbabue. En la columna que publiqué esta semana me refiero a este tema, provocado por la publicación de The Economist. Espero poner en perspectiva el tema... (Por cierto, hoy sí que hay bastantes opiniones de lectores de Siglo XXI, que también les recomiento leer).

§ POLÍTICAS PÚBLICAS

REPUTACIÓN DE ESTADO FALLIDO
A raíz de los acontecimientos de las pasadas semanas, la prensa internacional ha vuelto a vincular a Guatemala con la expresión “estado fallido”. La última edición del semanario The Economist señala que el asesinato de Rodrigo Rosemberg evidencia que el continuo irrespeto a la ley ubica a nuestro país más cerca que cualquier otro en el continente (salvo Haití) de convertirse en un estado fallido. También señala que tal desenlace dependerá, en gran medida, de cómo se resuelva y en qué situación quedan los responsables del homicidio del abogado.
Me resisto a aceptar que mi país se aproxime a ser un estado fallido porque, objetivamente, estamos aún muy lejos de ser Somalia o Zimbabue, pero debo reconocer que hay graves señales de deterioro institucional que, en caso extremo, pueden desembocar en vacíos de poder de consecuencias catastróficas. Sin embargo, no es sencillo definir qué es un estado fallido. Según Max Weber, el estado es la entidad que monopoliza exitosamente el uso legítimo de la fuerza; si aceptamos esta definición, la situación de violencia descontrolada que vive hoy el país lo colocaría lejos de constituir un verdadero estado.
En el Índice de Estados Fallidos que publicó la revista Foreign Policy en julio pasado, Guatemala no aparecía entre los 60 estados con peor calificación y mostraba una mejor posición que otros países americanos como Haití (que ocupaba el puesto 14 y se ubicaba en un “nivel crítico”), Colombia (puesto 37, nivel “en riesgo”) y Bolivia (55, “en el límite” al igual que Guatemala, El Salvador y México). En otro índice, el de Debilidad del Estado que calcula la Brookings Institution, Guatemala ocupa en octubre pasado el puesto 60 entre 141 estados calificados como débiles, la tercera peor posición del Hemisferio (sólo están peor calificados Haití, en el puesto 12, y Colombia, en el 47). En estos índices, que son una síntesis de varios indicadores económicos, sociales y políticos, los peor calificados son países africanos como Somalia, Congo y Sudán, a los que también se suman Irak y Afganistán.
Aunque con muchas diferencias entre ellos, los estados fallidos tienen ciertas características en común, como la inestabilidad política y económica, pobreza, desorden civil, terrorismo, violencia, tráfico de personas o estupefacientes, conflicto étnico o social, epidemias y enfermedad. Guatemala tiene algunas de estas características pero, afortunadamente, carece de otras varias. En todo caso, nuestro país es un foco de preocupación para la comunidad internacional, no sólo por la razón altruista de evitarle a los guatemaltecos los sufrimientos que acarrea un estado fallido, sino también (y principalmente) porque un estado en caos es dañino para el resto del mundo pues, por una parte, se convierte en terreno fértil para el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de personas y las pandemias y, por otra, daña el potencial de crecimiento de los países vecinos.Por eso es que tenemos hoy a CICIG y a los países más desarrollados empeñados en ayudarnos a construir instituciones, hacer más eficiente al estado y fortalecer el estado de derecho. Pero la principal responsabilidad y el esfuerzo central debe ser el de nosotros los guatemaltecos. Estamos aún lejos de ser un estado fallido, pero si no tomamos conciencia y acción estaremos caminando hacia allí.

Opinión del lector

Edwin García - Guatemala
No necesita revisar nada. Ni estadísticas ni internet. Estamos en medio de un estado fallido desde 1954. Que se necesita para que el autor de la columna se de cuenta. Estamos peor que Somalía, por lo menos en Zimbawe hay una luz al final del túnel. La única luz que hay al final del túnel en Guatemala es la de....Mario David García, con razón entramos al estado fallido, si todos los neoliberales y oligarcas depositaron toda su confianza en Mendizabal et.al. Creo que hay que despertarse en las políticas públicas y entrar de nuevo al pensamiento dialéctico. Las políticas neoliberales nos llevaron de la mano a ese estado....de inanición fallida.


CARLOS H. ALDANA - GUATEMALA
Sencillo. Un Estado falla cuando deja de cumplir con lo que manda su constitucion. Basta aprenderse los primeros capitulos de nuestra carta magna y vea si estamos en esa linea de satisfactores basicos para una sociedad como la nuestra. Estos indices que manejan entidades de lucro internacionales, no son mas que empresas que al igual que las de seguridad en guatemala, se hacen millonarias a costa de la desgracia de todo un pueblo. Por si no lo cree aproveche un vuelo de los relevos a Haiti o Congo que hace el Ejercito y pregunte a la poblacion de de estos paises como comenzaron su noche triste de pasar de un Estado Fallido a un pueblo erratico y desgraciado que ni las naciones unidas ni Fuerzas Armadas de mas de 15 naciones, entre las que cuenta guatemala, no han podido ni podran en el tiempo que nos queda de viva a muchos.


anibal perez - usa
Demasiado optimismo puede ser bueno para el alma, al mismo tiempo malo para el entendimiento. Guatemala no es un pais fallido, pero si tiene un Estado fallido: ahi campean, alegres, los narcos, los corruptos, los sicarios, los hace-nada, los nepotes de nepotes, ministerios completos anodinos (mineco, agricultura, cultura y, horror, gobernacion); poder judicial casi totalmente dominado por lo anodino, el desgano y el temor. Hay muchísimos mas ejemplos. Pero nuestro país, no!: somos nosotros, los ciudadanos promedio, quienes mantenemos vivo a ese monstruo del sector publico con todas sus ramificaciones. Estrictamente hablando, un Estado fallido arrastra a toda una nación a que sea fallida también. Aquí no sucede porque hay un deslinde entre esos términos: nación y Estado, pueblo y gobierno. Los últimos movimientos cívicos (aunque se intentan deslegitimizarlos) son muestras nada tímidas de lo que afirmo cuando digo que hay una separación intangible, pero visible entre pueblo y gobierno. Algún día veremos esa unión que, incansablemente, buscamos y usted trata de animarnos negando esa posibilidad.


Gil Zu - Mexico.
Para analizar la situacion de Somalia-Zimbabue o compararnos con Haiti debemos de revisar la historia de cada una de nuestras naciones, pero yo agrego en el listado a Los Estados Unidos. Las llamadas Independencias del coloniaje europeo como el caso de Haiti dejaron los privilegios a una minoria que conrolaba toda la produccion agricola , de mineria y recursos maritimos mientras que miles de miles eran esclavos al servicio de ese grupo. Me encontraba en Roma, Italia en un seminario sobre cooperativismo y conoci a un muchacho Haitiano a quien le habian concedido la beca por pertenecer a una familia rica y hablar bien el Frances al lado de un campesino Peruano que vivia de su trabajo en plantaciones agricolas en su pais. Para que los Haitianos enfrentaran crisis de enfermedades y epidemias Cuba los ha ayudado con medicos y becando a estudiantes Hatianos. Hoy el gobierno de Barak Obama ha designado a Bill Clinton para coordinar esfuerzos en Haiti y ayudar a sus gentes a salir de la miseria. En cuanto a Guatemala basta revisar lo que nos ha ocurrido desde 1954 con gobiernos de empresarios, militares y politicos, agregando crimenes, secuestros y trafico de drogas, asi como lavado de dinero que ha tocado fondo en Bancos del Cafe de Comercio y otros mas. Por ultimo los Estados Unidos que en 1802 Thomas Jefferson dijo: Si un dia el pueblo de los Estados Unidos permite que los Bancos Privados controlen su economia cuando enfrentemos imflacion, recesion hasta el dia que nuestros hijos despierten sin casa ni techo sobre una tierra que sus padres conquistaron.


carlosduràn - Guatemala
Guatemala es un paìs,pero no es una Naciòn.Su orìgen colonial=esclavista, su fundaciòn por una reducida èlite, su diversidad e irreconciabilidad ètnica, su confrontaciòn social sangrienta durante toda su existencia. Esta naturaleza pseudo polìtica,anclada en su historia, define la falibilidad endèmica de Guatemalacomo estado moderno. Sòlo los gobiernos dictatoriales parecen haber alcanzado algùn grado de autoridad, mediante la violencia y el terrorismo de estado, hasta colpasar bajo el peso de su propia violencia.


Edwin Ayala Morales - Canada
" Resistirse a aceptar, es seguir aceptando sin resistir".Guatemala no es, a sido, ni sera un estado Fallido ,pero a estado a punto de ser como los paises mencionados, porque por anos, el Parasitarismo incrustado en la teoria chapina de la politica, bi-polarista Oligarquica y Democratica,creando monarquicas posturas presidenciales,( cansados de conocer de ellos) que dan a luz edictos sapatras y despotas, debiles de conducta y de Moral ( y saborearon la Etica )."y vendra el siguiente, y reinara, mas tambien sera ..." El antagonismo economico es la base del conflicto en cualquier pais por pequeno que sea,divididos en dos clases, pobres Vrs Ricos estaran en guerra siempre, afectando a los demas. (Marx & engel's)Los despotas aprovechan esta debilidad de Estado y de derecho perjudicando a los mas debiles de hoy, nuestros hijos.. para ser los verdugos de manana( a travez de estuperfacientes). Se necesita fortalecer el Est. de Derecho, a postular popularmente, y en base a la investigacion,la Justicia. No a la oligarquia y al obscurantismo (huevos engendrados por el temor del pueblo a denunciarlos) No a la cultura de la muerte,(aunque sea ya una costumbre vivir con ella). basta de creer en un sistema fallido, Salvemos a guatemala de ser un gobierno Decapitado por la corrupcion,causa profunda de la descapacitacion total y por consecuencia, la caida de una sociedad de conviccion ancestral como la nuestra. Que Dios Bendiga a Guatemala y a sus Hijos que confiamos en un futuro Mejor para heredar a nuestros Hijos.

presentación boletín salud-productividad



Ayer tuve el honor de participar en la presentación del boletín “La salud y la enfermedad de la población: Impacto en las empresas, productividad y competitividad del país”, en cuya elaboración hice una pequeña contribución y para cuya presentación a los medios de comunicación social se me solicitó preparar una pequeña plática. He aquí la crónica que aparece publicada hoy en Siglo XXI y un par de fotitas del evento.

Pulso 28-05-2009

Se erosionó 7.8% del PIB por enfermedades

También influyen los gastos empresariales y de los empleados en brindar servicios de salud.
mailto:jgramajo@sigloxxi.com

El país perdió 7.8% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el 2007 como consecuencia del ausentismo por enfermedades de los trabajadores, estima un estudio elaborado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).Según el informe, en el que también participó la Asociación de Gerentes de Recursos Humanos de Guatemala (AGRH) y la Fundación Guatemala 2020, se calcula que las inasistencias laborales influyeron en una merma de la producción por un monto de $5,668 millones durante 2007, equivalentes a 11 veces el presupuesto del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS); en términos de ganancias empresariales los márgenes de utilidad se redujeron $3.4 millones.De acuerdo con el consultor del proyecto Diálogo para la Inversión Social de USAID, Ricardo Valladares, los principales gastos que efectuaron empresas y trabajadores en atención de salud fueron los siguientes: cuotas patronales al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), pago de primas de seguros privados, honorarios o sueldos médicos por consultas, desembolso de impuestos y a donaciones que realizan organizaciones privadas que prestan servicios de salud (lea: Inversión integral).INVERSIÓN INTEGRALPara el representante de la Fundación Guatemala 2020, Mario García-Lara, una forma de solucionar el problema es crear un Sistema Nacional de Orientación de Salud, que se encargue de coordinar el servicio, que propicie una salud preventiva y no sólo reactiva, pues “es más caro curar el sarampión que la vacuna que ayuda a prevenirlo”.“La mala salud de la población la pagamos todos y tiene grandes repercusiones en el desarrollo, la competitividad y productividad empresarial”, manifestó.

jueves, 21 de mayo de 2009

El Móvil de Todos los Crímenes

La crisis de gobernabilidad que vive hoy nuestro país es, ciertamente, una crisis de naturaleza política. Considero, sin embargo, que es necesario hacer hincapié en el hecho de que el verdadero origen de la mayoría de crímenes y asesinatos (tanto los que se cometen casi a diario contra pilotos del buses, como los címenes políticos contra Rodrigo Rosemberg o Khalil Musa) tienen como móvil el enriquecimiento ilícito. La corrupción, junto con la pobreza, constituyen el peor cáncer de nuestra sociedad y de nuestro estado. Esta semana quiero llamar la atención sobre la necesidad de fortalecer las instituciones y de retomar los valores morales para combatir este flagelo.

 POLÍTICAS PÚBLICAS

EL MÓVIL DE TODOS LOS CRÍMENES
La terrible situación de violencia e inseguridad que aflige a la sociedad guatemalteca ha cobrado actualidad ante los ojos del mundo a raíz del deplorable asesinato del respetado abogado Rodrigo Rosemberg y de los señalamientos que éste dejó grabados antes de su muerte. La imagen de un país dividido que hoy proyectan los noticieros internacionales puede ser comparable con la de los terribles años oscuros del conflicto armado interno. Empero, entre aquellos hechos y los actuales, existe una diferencia que debe hacernos reflexionar: las acciones de los bandos en pugna de hace treinta años, por más equivocadas ideológica o moralmente que nos parezcan, estaban impulsadas por la creencia en que, a través de ellas, se lograría un mejor país.
Hoy día, en triste contraste, el móvil de los crímenes es infinitamente más crudo y pedestre: es la avaricia y el enriquecimiento ilícito en cualquiera de las múltiples formas que se manifiestan diariamente en nuestra sociedad, sea mediante el asalto a mano armada del ladronzuelo, la extorsión del marero, la coima del policía, la apropiación indebida del tesorero de la oficina pública, la adjudicación fraudulenta de obras y contrataciones del estado, el manejo insensato de fideicomisos, o un largo etcétera. Nada de ideología, nada de ideales, sino llana y vulgar mala fe.
No hay que perderse. El robo en todas sus formas –entre las que destaca la corrupción- es la causa que está detrás de la mayoría de asesinatos que enlutan a Guatemala. En la medida en que se tenga claro que es ése el flagelo (con todas sus dimensiones) contra el cual la sociedad en pleno debe manifestarse y actuar, en esa medida será más fácil resistirse al perverso juego de quienes apuestan por la ingobernabilidad mediante el conflicto entre clases sociales o el rompimiento del orden constitucional.
El combate al robo y a la corrupción tiene, evidentemente, una dimensión institucional que pasa por la urgente necesidad de reestructurar profundamente el sistema de pesos y contrapesos del estado. Este sistema incluye, por supuesto, un poder judicial funcional e independiente, pero también una Contraloría de Cuentas autónoma y eficaz que de verdad vele por el cumplimiento de las normas, así como una administración pública sólida y técnicamente competente. Igual de importante es que los partidos políticos sean institucionalizados con base en plataformas programáticas, de manera que dejen de ser simples vehículos diseñados para que personas inescrupulosas accedan al poder con el propósito exclusivo de enriquecerse con los precarios recursos del estado.
Pero además de mejores instituciones se requiere de mejores actitudes; todos los guatemaltecos debemos compenetrarnos de que la corrupción no es tolerable y que es inmoral apropiarse de los bienes de otro. Los valores centrales de la integridad, el espíritu de servicio y la responsabilidad en la administración del dinero ajeno deben ser el norte que guíe a los empleados y funcionarios públicos, sean o no electos. Esos valores no pueden ser sustituidos o impuestos por leyes o reglamentos, sino que deben ser enseñados y aprendidos en el hogar y en la escuela. Mientras la mezcla entre avaricia y laxitud en la aplicación de las normas sea socialmente tolerada, el resultado seguirá siendo tan desastroso como ahora.

OPINIÓN DEL LECTOR
Jorge Mario Ruiz Girón -
Mientras neciamente se siga sosteniendo que lo que conviene hacer es, por ejemplo: cambiar el sistema, establecer mejores instituciones, exigir mejores actitudes etc., sin, primeramente, percatarnos que la falta de temor a Dios, es la causa única y poderosa de nuestra infeliz vida, NADA ni NADIE podrá cambiar nuestra situación. Busquémoslo y lo hallaremos. Tiene que ser personal y sin la contaminación religiosa. AMÉN.

Blanca Morales - Guatemala
Estoy muy de acuerdo con usted señor, pero que debemos hacer los guatemaltecos, si uno denuncia le dan agua, si deja de denunciar es malo, nuestra sociedad esta completamente corrupta, ya no existen la moral, el respeto, la educacion, la honradez, la dignidad, mucho menos la honestidad, pero esto vien del seno de la familia, si se tiene buen ejemplo los hijos no sales tan perversos, los gobiernos han tenido la culpa, no ha dado educacion porque al mismo gobierno como a los poderosos les interesa que el pueblo no se instruya, hay que tenerlo en la ignorancia para asi explotarlo, que lastima que estemos como estamos, pero en su escrito esta una cruda realidad

jueves, 14 de mayo de 2009

La Respuesta a la Pandemia

La declaratoria del Estado de Calamidad Pública la semana pasada puede calificarse de desproporcionada. Fue un error del Vicepresidente acceder al consejo de sus asesores e implantar este estado de excepción que, entre otras cosas, le abre la puerta a las compras indiscriminadas por parte del gobierno, por fuera del procedimiento de compras y contrataciones que contempla la ley específica. A raíz del escándalo que siguió a la muerte del abogado Rodrigo Rosemberg, el Presidente dio marcha atrás en la declaratoria del Estado de Calamidad; quizá ese sea uno de los primeros favores que nos legó el valiente abogado Rosemberg...
 POLÍTICAS PÚBLICAS

LA RESPUESTA A LA PANDEMIA
Ante el arribo fatal del virus H1N1 a nuestro país, con sus consecuencias inciertas pero potencialmente catastróficas, el Ejecutivo decidió la semana anterior decretar el Estado de Calamidad en todo el territorio nacional, lo cual implica la potestad del gobierno no sólo de centralizar todas las acciones de respuesta a la pandemia en el Ministerio de Salud, sino también de limitar la libre locomoción, exigir que se mantengan en su residencia (o que se trasladen de la misma) los potenciales infectados, establecer cordones sanitarios, limitar la circulación de vehículos, y hasta impedir la entrada y salida de personas a las zonas afectadas. El Estado de Calamidad también faculta al gobierno para exigir cualquier colaboración de particulares, ordenar evacuaciones de zonas afectadas, impedir concentraciones de personas, prohibir espectáculos públicos, suspender cualquier clase de reuniones y cerrar establecimientos de cualquier naturaleza que generen concentración de personas. Además, permite que el Ministerio de Salud, como medidas de prevención, haga remodelaciones, remozamientos, compra de equipo, mobiliario, material médico quirúrgico (¡!), medicamentos, suplementos alimenticios y vehículos.
Los alcances tan amplios de esta disposición, y la enorme discrecionalidad que le otorga al gobierno, llaman a reflexionar respecto a la idoneidad de la misma a la luz de otras pandemias ocurridas en el pasado (o de las que existen en el presente, como el SIDA, la malaria o la tuberculosis) o de otros instrumentos legales que las autoridades tendrían a su alcance para enfrentar esta crisis. Aunque es loable la intención del Ejecutivo de responder oportunamente a la situación, existen riesgos asociados a una sobre reacción gubernamental, empezando porque –tal como el propio ministro de Salud recomendó al inicio de la crisis- es conveniente evitar que se genere una situación de pánico e incertidumbre cuyas consecuencias sobre el consumo y la inversión pueden ser tan dañinas como las de la propia pandemia.
La declaratoria de estados de excepción ha sido un recurso muy socorrido por el actual gobierno para atender emergencias en zonas específicas del país, siendo ésta la primera ocasión en que el ámbito de aplicación se extiende a la totalidad del país. Al respecto, cabe plantear la sugerencia de que en vez de este tipo de medidas basadas en una Ley de Orden Público que data de los tiempos de Peralta Azurdia, se considere aplicar la nueva Ley Marco del Sistema Nacional de Seguridad. Esta ley establece normas de carácter orgánico y funcional para la realización coordinada de actividades de seguridad que habilitan al gobierno para anticipar y dar respuesta, de manera sistematizada y eficaz, a cualquier riesgo, amenaza o vulnerabilidad que, como la pandemia actual, deban prevenirse, enfrentarse y contrarrestarse en observancia de la Constitución de la República
La Ley Marco de Seguridad podría ser una herramienta más técnica y adecuada que la Ley de Orden Público para coordinar eficazmente las especialidades de las distintas entidades del Estado, todo ello sin necesidad de centralizar toda la responsabilidad en una sola institución, sin restringir las garantías constitucionales y sin evadir los procedimientos de licitación pública para las compras gubernamentales.

Opinión del lector
Eduardo Rojas-Galindo - México
Que buen artículo. Es cierto lo que dice.
Desde Monterrey, México.

LA ENERGÍA DE LAS INSTITUCIONES

Asegurar electricidad suficiente y competitiva depende de la calidad de las instituciones que regulan, coordinan y atraen inversión Hace uno...